El pasado 4 de marzo, Richard Stallman impartió una conferencia en Medialab-Prado, Madrid. Cuando terminó el acto una persona asistente realizó una interesante pregunta relacionada con el mejor modo de publicar su tesis doctoral, refiriéndose tanto la aplicación como el texto que la acompaña. La respuesta de Richard Stallman fue la siguiente:
Si desarrollas un programa útil sugiero publicarlo como software libre y usualmente sugiero usar la GNU GPL, es decir, la versión 3 o posterior. Pero a veces hay excepciones, hay casos en los cuales otra licencia libre es mejor. Pero sin saber nada de los detalles sólo tengo esta sugerencia muy general, ¿hay algún obstáculo a hacerlo?
Sobre publicar una tesis mixta, el texto. Si es útil como para enseñanza debe ser libre. Entonces sugiero o la GNU Free Documentation License, o una de las dos licencias de Creative Commons que son licencias libres, como el Share Alike, la Licencia Share Alike. Pero si no sirve para enseñanza, si es más presentación de sus investigaciones sugiero usar una licencia que permite únicamente la copia exacta y Creative Commons tiene una licencia de este tipo, la Licencia No Derivatives
Profundizando un poco sobre la respuesta de Stallman quizás sería necesario recordar los 3 tipos de obras que existen, así como la naturaleza de sus características. Basándome en la conferencia "Copyright and Globalization in the Age of Computer Networks":
Sobre la licencia GNU FDL (Free Documentation License), se comenta que:
El propósito de esta licencia es permitir que un manual, libro de texto, u otro documento escrito sea «libre» en el sentido de libertad: asegurar a todo el mundo la libertad efectiva de copiarlo y redistribuirlo, con o sin modificaciones, de manera comercial o no. En segundo término, esta licencia preserva para el autor o para quien lo publique una manera de obtener reconocimiento por su trabajo, al tiempo que no se les hace responsables de las modificaciones realizadas por terceros. Hemos diseñado esta Licencia para usarla en manuales de software libre, ya que el software libre necesita documentación libre: un programa libre debe acompañarse con manuales que ofrezcan la mismas libertades que da el software. Sin embargo esta licencia no se limita a manuales de software; puede utilizarse para cualquier trabajo textual, sin tener en cuenta su temática o si se publica como libro impreso. Recomendamos esta licencia principalmente para trabajos cuyo fin sea educativo o trate de servir como obra de referencia. Se solicita, aunque no es requisito, que se ponga en contacto con los autores del Documento antes de redistribuir las copias, para darles la oportunidad de que le proporcionen una versión del Documento.
Por último, también me gustaría recordar algunas de las palabras de Richard Stallman en el artículo "Science must push copyright aside", publicado por la revista Nature en el 2001:
Debería ser un axioma que la literatura científica existe para divulgar el conocimiento científico, y que las revistas científicas existen para facilitar este proceso. Por consiguiente, las reglas de uso de la literatura científica deberían diseñarse para ayudar a conseguir este objetivo.
[...] La tecnología moderna para las publicaciones científicas es, sin embargo, Internet. ¿Qué reglas asegurarían mejor la divulgación de los artículos científicos y del conocimiento en la Red? Los artículos deberían de distribuirse en formatos no propietarios, de acceso abierto para todos. Y todos deberían de tener el derecho de reproducir los artículos, esto es, de reeditarlos íntegramente con su adecuada atribución.
[...] Por desgracia, parece que no todo el mundo está de acuerdo con los axiomas que encabezan este artículo. Muchos editores de revistas parecen creer que el propósito de la literatura científica es permitirles editar revistas para cobrar suscripciones de científicos y estudiantes. Esta forma de pensar se conoce como «confundir los medios con los fines».
Su proceder ha consistido en restringir el acceso a la lectura de literatura científica, incluso a aquellos que pueden pagar y que pagarán por ello. Usan la legislación de copyright, todavía vigente a pesar de su inadecuación a las redes informáticas, como una excusa para detener a los científicos en la selección de nuevas reglas de juego.
En nombre de la cooperación científica y del futuro de la humanidad, debemos rechazar tal enfoque desde su raíz —no sólo los sistemas restrictivos que se han establecido, sino las prioridades equivocadas que los inspiraron.