Recordando acontecimientos nacionales e internacionales en los últimos tres años, tanto los que han reflejado los medios de comunicación de masas como los que no han tenido tanta tompretería de pompa y circunstancia, es recomendable revisar por qué todavía los responsables de la crisis del capitalismo financiero internacional del verano de 2007 todavía no han reconocido su responsabilidad y cómo las víctimas de dicha crisis se han hecho especialmente patentes con el terremoto de Haití y las grandes cifras de desempleados en todo el mundo, especialmente en España.
En su momento se tuvo la oportunidad de revisar las ventajas e inconvenientes de las políticas económicas, sociales, ecológicas a nivel internacional, mundial así como nacional, y, resulta, que tanto los dirigentes políticos como financieros y económicos están esperando a que pase la tormenta financiera, dice el refrán que no se ha cumplido que tras la tormenta llega la calma. Pero no ha sido así.
El mesías norteamericano Obama parece que debido a su bajón electoral, a un año de gobierno, ha decidido leerle la cartilla y detallarle sus pecados a toda la clase dirigente financiera y económica de su país, Estados Unidos, y, en consecuencia, por sus relaciones económicas comerciales, de China y toda la comunidad internacional implicada, es decir, los bancos más importantes nacionales e internacionales.
Por otro lado, la Unión Europea, y España, que ahora copreside dicha unión económica, han enfocado los problemas hacia las causas y consecuencias de la pobreza, y según cuentan las crónicas, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero predica muy bien pero tiene la casa por barrer.