Escritor español, nacido en Bilbao el 29 de septiembre de 1864 y muerto en Salamanca el 31 de diciembre de 1936, ciudad esta última en cuya universidad fue catedrático de lengua griega y rector. Poeta, dramaturgo, novelista y ensayista de una lucidez y una independencia poco comunes en el ámbito de nuestras letras, Unamuno es el mejor exponente del sustrato filosófico-moral que anima y respalda la labor crítica emprendida por los regeneracionistas del 98.
Tras realizar sus primeros estudios en su ciudad natal, se trasladó a Madrid en 1880 para estudiar Filosofía y Letras. La lectura de filósofos alemanes y el intento de racionalizar la fe lo llevaron a abandonar la práctica religiosa en la que había sido educado. Ello supuso el inicio de su preocupación religiosa, de un afán por entender a Dios que marcó toda su obra y toda su existencia. En 1884, se doctoró y regresó a Bilbao, donde, en 1891, se casó con Concepción Lizárraga. Ese mismo año, y después de varios intentos fracasados, ganó la cátedra de Lengua y Literatura Griegas en la Universidad de Salamanca, ciudad que fue su residencia durante el resto de su vida.
En 1897 publicó su primera novela, Paz en la guerra, que incluía buena parte de sus recuerdos infantiles, y sufrió la crisis religiosa más importante de su vida, de la que fueron fruto Meditaciones evangélicas y Tres Ensayos. Al mismo tiempo, la situación española hizo que reaccionase escribiendo artículos de tono regeneracionista. Era militante socialista desde 1894, por lo que sus artículos en La lucha de clases de Bilbao fueron bastante frecuentes.
En 1900 fue nombrado Rector de la Universidad, y en 1902 publicó En torno al casticismo, intento de profundizar en el alma española, y Amor y Pedagogía, a los que siguieron en 1905 Vida de Don Quijote y Sancho. En 1907 publicó el primer volumen de su amplia obra poética, y, al año siguiente, Recuerdos de niñez y mocedad, al que siguió en 1910 Mi religión y otros ensayos, y en 1911 Soliloquios y Rosario de sonetos líricos. 1913 es el año que vio la publicación de una de sus principales obras, Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, formulación de su forma de entender la existencia humana sobre la tierra.
En 1914, año de la publicación de Niebla, fue destituido como Rector por su postura a favor de los aliados en la guerra. En 1917 fue procesado y condenado por un artículo en el que criticó a Alfonso XIII. Se le concedió un indulto de inmediato. Unamuno fue, sin duda una de las voces que más y con más fuerza clamaron a favor de un cambio político en España. Para Unamuno era preciso cambiar de raíz el sistema canovista que perduraba desde 1875, suprimiendo tanto el fraude electoral como a la monarquía que consentía y amparaba dicho fraude.
A consecuencia de este proceso, fue destituido como Rector, cargo que no volvió a ocupar hasta 1921. En ese mismo año publicó La Tía Tula, novela en la que venía trabajando desde los primeros años del siglo. En 1924, la dictadura de Primo de Rivera lo volvió a destituir. Los de Primo de Rivera fueron años especialmente duros para él, pues sus críticas no se quedaban en el dictador, sino que ascendían directamente hasta la corona, a la que consideraba responsable última de lo sucedido. El enfrentamiento directo, que no se ocultaba bajo disfraz literario alguno, hizo que fuera procesado de nuevo y desterrado a Fuerteventura, de donde escapó a París. El poemario De Fuerteventura a París da cuenta del viaje realizado a lo largo de las costas portuguesa, española y francesa. En París permaneció hasta la caída de Primo de Rivera en 1930. En Francia vieron la imprenta L´agonie du Christianisme (La agonía del cristianismo), que no sería publicada en español hasta 1931, y Comme on fait un roman (Como se hace una novela), que tradujo de inmediato al español y se publicó en Buenos Aires, como el poemario ya citado y el Romancero del destierro.
Tras su vuelta a España, la proclamación de la Segunda República lo colmó de honores: fue repuesto en el rectorado de Salamanca, nombrado ciudadano de honor y elegido diputado. No obstante, fue de los primeros en desengañarse del nuevo régimen, que se apartó del camino de regeneración que él había deseado para el país para perpetuar las luchas políticas de la etapa anterior. En 1934 enviudó, y en febrero de 1936 recibió el doctorado honoris causa por la universidad de Oxford. Al estallar la Guerra Civil, se puso de parte de los sublevados, habida cuenta de su antipatía por Azaña y por Largo Caballero. No obstante, se arrepintió públicamente de ello al presenciar las primeros episodios de lo que había arrancado al grito de "¡Viva la República!" y comenzaba a perfilarse como el inicio de una nueva dictadura, tan feroz y represiva como la que él había censurado. Como consecuencia de su respuesta al general Millán Astray durante el acto de inauguración del curso 1936-37 -en el que estuvo a punto de ser linchado a causa de dicha respuesta, en la que se retractaba-, fue destituido de nuevo y confinado en su casa, donde murió el último día del año. Su muerte fue utilizada por las autoridades del bando sublevado a fin de minimizar su figura. Sin embargo, la anécdota de que pidió confesión en sus últimos momentos no es sino una leyenda, toda vez que falleció de forma repentina durante la tertulia que habitualmente lo reunía con un par de amigos por las tardes.
Obra
La obra de Unamuno abarca varios géneros: la poesía, la narrativa, el ensayo y el teatro. No obstante, un elemento presente en todos ellos es el hecho de presentar los problemas básicos de la filosofía del autor en las formas de los diferentes géneros, ya novelados, ya dramatizados, ya planteándoselos a sí mismo en verso o en prosa. Estos temas, que encontraremos una y otra vez en el transcurso de estas líneas, son, básicamente, la angustia del autor por entender un mundo encaminado a la muerte y la búsqueda de un creador que no consigue ver por más que lo busca. Esta desazón se manifestará a través de problemas concretos como el de la libertad del ser humano (esencial en Niebla), la necesidad de elegir entre la verdad y la mentira, o el afán de superar la muerte a través de la propia obra, de la paternidad y del sacrificio por los demás. Este sacrificio, como el realizado por los protagonistas de La Tía Tula o San Manuel Bueno, mártir, con frecuencia imbricado en la necesidad de elegir entre lo real -que mata por su crudeza- o la mentira que permite seguir viviendo, tiene también una vertiente política que será la que lleve al autor a enfrentarse con la dictadura de Primo de Rivera y a ahondar tanto en la historia como en el carácter nacional. En este intento, destaca de su obra su interés por lo que llamará la "intrahistoria", es decir, por la historia de los personajes anónimos que han llevado a cabo con su vivir anónimo la existencia del país más allá de la historia oficial.
La interrelación de estos temas hace difícil la separación por géneros, toda vez que las preocupaciones son las mismas en verso, en prosa narrativa y ensayística o en teatro.
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