Es una cuestión antigua. Nuestra sociedad y sus ahora instituciones más valoradas (bancos y gobiernos de toda clase) parece que desprecian por ignorancia el valor educativo y cultural de las Bibliotecas Públicas cuyo sistema de clasificación es la nunca bien ponderada Clasificación Decimal Universal. Es un sistema que clasifica el saber humano en materias del 0 al 9 comenzando por un cajón de sastre denominado Generalidades (0) y seguido por Filosofía (1) y Religión (2).
En mi humilde parecer esta mera clasificiación del saber humano que comenzó en el siglo XIX a iniciativa de dos abogados belgas (Otlet y Lafontaine) tiene todavía mucho que decir, y, de hecho, creo que los sistemas de búsqueda robotizados de los buscadores de Internet tienen alguna influencia recibida de esta pionera clasificación, ya digo, que de hecho es muy pedagógica y digna de que la conozcan escolares primerizo, adolescentes así como jóvenes e universitarios.