Entrevista a... María Jesús del Olmo

1Mar2010

Licenciada con grado en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid, y premio extraordinario fin de carrera. Tiene además el título de Especialista en Documentación por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad, y desde 1996, es la directora del Centro de Recursos Informativos de la Embajada de EE.UU. en Madrid. Desde 1990 a 1996 dirigió el centro de documentación de la empresa Sener Ingeniería y Sistemas, en Madrid. Desde 1989 a 1990 trabajó en la Frick Art Reference Library de Nueva York con una beca Fulbright. Con anterioridad trabajó en la Calcografía Nacional (Academia de Bellas Artes de San Fernando), en la Biblioteca Nacional, y en el Archivo Histórico de Madrid. Tiene diversas publicaciones sobre historia del arte y de la arquitectura; también sobre asuntos bibliotecarios, además de colaboraciones en revistas especializadas de biblioteconomía y documentación. Además es Secretaria General de la Junta Directiva de SEDIC.

Personal

Háganos una pequeña presentación suya

María Jesús del OlmoMe considero una persona optimista y capacitada para ser feliz, ahí es ná. Soy bibliotecaria por accidente, quería ser arqueóloga, terminé estudiando historia del arte… pero la vida me llevó inexorablemente hacia las bibliotecas y ahora disfruto cada día y cada minuto de mi trabajo. Me siento una privilegiada por ser bibliotecaria y me parece que tenemos una interesante y bonita labor por delante, cada uno desde su sitio, con su pequeña o grande aportación. Tengo una hija encantadora y muy buenos amigos, ¿qué más se puede tener?

¿Cómo conoció RecBib? y… ¿qué le parece?

A través de Iwetel, como tantas otras cosas. Me parece una buena e interesante recopilación de información, un metasitio de nuestra profesión. A cambio el nombre no me gusta… me hace pensar en la revolución que supuso para el quasi-desconocido “Parque Biológico de Madrid” pasar a llamarse Faunia.

¿Si no se dedicase a este mundo que le hubiese gustado ser?

Me hubiera gustado ser arquitecta, lo tengo clarísimo. Me apasiona la arquitectura, me “ponen” los arquitectos y creo que además se parece en algo a nuestra profesión, sobre todo en su vertiente social, la que más me interesa.

¿Qué es lo que más le gusta de su profesión? y… ¿qué detesta?

Lo que más me gusta de mi profesión es eso, que tiene una clara relevancia social, que es útil a la comunidad y que cambia constante y rápidamente, al paso que marca el mundo, la tecnología, la sociedad. Lo que detesto son los destellos de “clasismo profesional”, la mezquindad, la falta de compromiso y el piñón fijo de un día a día sin reflexión y sin horizonte… pero son cosas que me molestan en general, tanto dentro como fuera del ámbito laboral.

Algo curioso que le haya pasado dentro de su profesión y que recuerde con una sonrisa.

Hay muchos recuerdos curiosos que me hacen sonreír, los que más, los relacionados con el email y su poder “enmerdacional”. Creo que voy a atreverme a contar un caso que me quitó el sueño en su día: estaba atendiendo por email a un usuario insistente que solicitaba información legal para dejar a su mujer sin blanca, porque ella le había pedido el divorcio… después de intercambiar varios mensajes, le recomendé que buscara un abogado, pero insistía sin fin, así que me rendí y le reenvié la cadena de mensajes a mi jefe pidiéndole que le respondiera él para zanjar el asunto. En el mensaje a mi jefe le contaba el caso y le decía que no me extrañaba que aquella mujer hubiera pedido el divorcio porque el tipo era un plomo cerril y malhadado… pero en vez de reenviárselo a mi jefe, ¡se lo mandé al usuario! Cuando me di cuenta casi me da un pasmo. Pero finalmente el error fue providencial y, afortunadamente, el usuario desapareció sin más. Este ejemplo es una muestra clara de los peligros del email; tengo muchos otros ejemplos de traiciones involuntarias causadas por el correo electrónico, propias y ajenas, algunas francamente divertidas.

¿Cuál fue su primera experiencia en una biblioteca?

La primera experiencia curiosa que recuerdo con claridad de libros y estantes es en casa de mis padres, donde siempre ha habido muchos libros. Recuerdo que me tenían prohibido leer El Padrino porque aún era pequeña. Así que cogía el libro a escondidas, le quitaba la cubierta, la dejaba bien colocadita en el estante para que no se notara la mella y me encerraba en el retrete a leer … algo de fama de estreñida digo yo que tendría en la familia.
También tengo un recuerdo bien claro de la biblioteca del colegio, aunque no sea muy agradable: si te portabas mal en la comida te mandaban castigada a comer a la biblioteca. Allí me veo sola, en una de las mesas de lectura, rodeada de libros que no podía tocar, ante una comida que no me gustaba un pelo, mientras los demás disfrutaban del recreo; es un recuerdo que me hace sonreír ahora que soy y me siento bibliotecaria, aunque no se puede decir que sea un buen principio, jeje.

Recomiende un libro, un disco y una biblioteca.

Soy muy voluble y un poco de ventoleras (yo digo que soy flexible), así que mis recomendaciones de hoy solo valen para hoy; y como no me gusta la disciplina, recomiendo dos libros en vez de uno y añado un museo a la lista (creo que es una pena no haberlo pedido siempre, Julián Marquina ;-). Libros: La Saga-Fuga de JB, de Torrente Ballester; La Voz a ti debida, de mi poeta favorito, Pedro Salinas. Un disco: los Nocturnos de Chopin, tocados por Claudio Arrau (grandísimo pianista). Una biblioteca: la del Monasterio de El Escorial, lugar único. Un museo: El Kröller-Müller, arte del S. XIX y XX; está en Otterlo, Holanda, en medio de un parque, ¡hay que ir!

Profesional

¿Cuál es su labor dentro de su puesto de trabajo?

Dentro de mi trabajo soy directora del Centro de Recursos Informativos de la Embajada de EE UU en Madrid. En el Centro somos cuatro; yo hago casi de todo y tengo la gran suerte de divertirme en el trabajo. La faceta que más me gusta es organizar visitas de expertos del ramo para que compartan su saber y el trato con los colegas que ello acarrea. Me gusta también dar charlas, intercambiar experiencias y reflexionar sobre nuestra labor. Después de casi 14 años en el trabajo, puedo hacer y deshacer más de lo que nunca hubiera esperado.

¿Cómo debe ser un buen profesional de la información?

Creo que un buen profesional de la información tiene que ser una buena persona, en primer lugar. Después otras muchas cosas: tiene que tener curiosidad por el mundo, por la información y por la gente. Tiene que tener interés por seguir formándose hasta el último de sus días, ser incansable, curioso, innovador, abierto de mente, buen comunicador, estar comprometido con la comunidad a la que sirve y con la sociedad en general y no rendirse nunca!

¿Sabría decir cuál es y cómo ve el futuro de los bibliotecarios, archiveros y documentalistas?

Veo el futuro de bibliotecarios, archiveros y documentalistas lleno de oportunidades. Cambiante y esperanzador. Lo veo, eso sí, volcado en la gente, en el usuario, en la sociedad. Sin tener eso claro, no hay futuro; el usuario nos justifica. Los modos de servir a la comunidad cambiarán y los medios que usemos también, pero la biblioteca será un espacio cívico y de integración, estoy convencida.

¿Cree que los archiveros, bibliotecarios y documentalistas pueden ir de la mano?

Creo que archiveros, bibliotecarios y documentalistas deben ir de la mano; creo que las funciones, las tecnologías y la proyección social nos acercan, no solo la formación. Como hablo mucho del asunto con los colegas sé que hay reticencias, pero creo que tarde o temprano comprenderemos que la profesión es mejor si es más amplia y está más cohesionada.

¿Hay “crisis” dentro de nuestro campo?

Es posible que sí haya crisis en nuestro campo, porque estamos en el ojo del huracán: en cuanto a las nuevas tecnologías, los nuevos medios y los profundos cambios sociales que nos rodean. Pero creo que es una crisis que podemos utilizar como una oportunidad para salir fortalecidos, mejor preparados y más valorados por la sociedad.

¿Qué cree que hace falta para ser reconocidos por la sociedad?

Sospecho que para ser reconocidos por la sociedad tenemos que volcarnos en la gente, ya me estoy poniendo pesada con esto. Muchos profesionales y sus jefes se escudan en los procesos y en la técnica para no salir a la vida. Los bibliotecarios capaces de dar servicios relevantes a la comunidad que sirven son valorados. Pero no todos tienen esa capacidad; así que mejoraría la cosa si pudiéramos estar presentes desde el principio, desde infantil, desde primaria y acompañar al ser humano a lo largo de su formación y de su vida. Llegar a la gente cuanto antes y a los que llegan nuevos ir incorporándolos. Algo de decisión política falta y mucho dinero para abordar esto en serio, además de una buena formación para los jóvenes que eligen esta profesión; una formación volcada en la realidad. Si como colectivo nos posicionáramos más en asuntos de interés social o político, seríamos más conocidos, más apreciados; pero estamos escondidos en nuestros centros, muertos de miedo por no ser “profesionales” y politizar la actividad laboral… para mí esto es un tremendo error.

Bibliotecarios, archivero o documentalista… ¿se nace o se hace?

Bibliotecario, archivero o documentalista no se nace, se hace. Mi caso es claro: yo luché denodadamente por no ser bibliotecaria; desde mi primer trabajo en la Biblioteca Nacional en el 85 (que acepté a regañadientes por presión familiar) hasta que me rendí a la evidencia en el 93, yo no quería ser bibliotecaria de ninguna manera, lo veía como algo aburrido y falto de glamour. Pero la vida te va poniendo en tu sitio y eso me encanta. Así que en 1993, como decía, me apunté a una especie de máster infumable para consolidar mi inexorable carrera bibliotecaria con un título ad hoc. Pero yo lo que quería entonces era investigar y dedicarme a la historia del arte.

Nuevas Tecnologías

¿Qué le parece la incorporación de las Nuevas Tecnologías en las bibliotecas y archivos? ¿Son necesarias o se podría vivir sin ellas?

Sobre la incorporación de las nuevas tecnologías en bibliotecas y archivos… bueno, son la base. No me preguntarías si considero necesario saber leer para ejercer la profesión. No creo que nadie tenga la más mínima duda de su relevancia.

¿Qué es para usted la web 2.0? y… ¿la Biblioteca 2.0?

Creo que es entrar en un mundo de relaciones humanas por medios distintos de lo habitual y que te abren puertas y horizontes inesperados. Conversar, compartir, colectivo, pueden ser términos que nos evoquen la web 2.0. No sabes la cantidad de programas, contactos y asuntos profesionales que me han salido a través de la web 2.0. Yo siempre digo que la web 2.0 triunfa porque es hacer lo que ya hacíamos, pero reinterpretado por la tecnología: toda la vida hemos compartido fotos, toma Flickr! Y hemos cotilleado vidas ajenas y comentado y apostillado, toma FaceBook! Y así. La biblioteca es un campo abonado para la red social, ¡es nuestra especialidad! Veo la biblioteca 2.0 como una biblioteca con recursos y relaciones en todas partes y que destaca la importancia del ser humano, colegas, usuarios, curiosos, interesados… como debería haber sido siempre.

¿Qué importancia tienen para usted las Redes Sociales? ¿Cree qué son un avance para las relaciones con otros profesionales?

En parte ya he comentado antes aspectos que podrían también ir aquí. En el día a día vemos la utilidad de las redes sociales, conversamos, compartimos, cotilleamos, nos ayudamos, apoyamos, nos hacemos recomendaciones y encontramos cosas por azar, las redes sociales son terreno abonado para la serendipia y eso ha sido esencial para los bibliotecarios siempre. Lo bonito de esto es también lo “peligroso”: la fusión entre lo personal y lo profesional, entre lo público y lo privado, entre el trabajo y el ocio; no creas, eso me preocupa también, pero hay que ver hacia dónde vamos desde dentro. Y luego, después de tratarnos en FB nos conocemos en el mundo real, charlamos, comemos, oye ¡y parece que somos de toda la vida!

Para terminar…

Un color: naranja.
Un número: 13, el día de mi cumple, pero los impares siempre!
Una manía: soy una rata total con el papel, del tipo que sea, folios, kleenex, albal… odio derrocharlo.
Una ciudad: Roma, sin ninguna duda, las otras no le llegan a la suela del foro…

Hasta aquí la entrevista a María Jesús del Olmo (muchas gracias) y la próxima semana tendremos a Manuela Palafox (Jefa del Servicio de Edición Digital y Web de la Biblioteca de la Universidad Complutense).

01 Mar14:06

Totalmente de acueerdo con

By Anónimo (no verificado)

Totalmente de acueerdo con lo de la denominación. Un cambio de nombre os haría muchísimo bien, más atractivos. Voto por Biblio-Fauna!!!
Saludos!!

02 Mar09:20

Comparto plenamente los

By Anónimo (no verificado)

Comparto plenamente los puntos de vista de María Jesús. Necesitamos una mayor proyección profesional y sobre todo una mayor implicación en la sociedad. Me ha gustado mucho la idea de que el bibliotecario no debe rendirse nunca.
Un saludo

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