Recojo este interesante artículo sobre la financiación de proyectos de software libre.
http://softlibre.barrapunto.com/article.pl?sid=08/11/14/1256204&from=rss
«¿Cómo se gestionan los proyectos emblemas del software libre? ¿Las empresas que se dedican profesionalmente a ello están obteniendo una remuneración económica acorde a la popularidad de los productos que desarrollan? ¿Y las fundaciones sin ánimo de lucro que hay detrás de algunos de estos programas? ¿Cómo se financian? ¿Tienen dificultades para conseguir el dinero que necesitan para pagar los costes de los servidores, del ancho de banda, de la asesoría legal o de sus oficinas? Este artículo expone cómo les va en materia económica a algunos de los desarrollos emblema del software libre como es el caso de Firefox, Ubuntu, Gimp, KDE, GNOME, Apache o eMule».
Y por supuesto, hago mi comentario:
¿Por qué cuesta tanto a estas empresas, con tantísimos usuarios (clientes potenciales), subsistir?
¿Qué planes de negocio tienen (si es que tienen)? ¿Cómo se crearon?
¿Por qué sigue sin haber un haber un acercamiento al grueso de la población, y se queda en empresas y en profesionales, en el mejor de los casos?
Pues, a partir de ahí, se descubren las claves. Por ejemplo: si un producto lo ofreces gratis hoy, y mañana le pones precio, pues puede salir bien, o no tanto. Veamos qué tal le va a Wikipedia. Todavía no conozco a nadie que no diga que es una útil herramienta (con sus más y sus menos)... pero tampoco se de mucha gente que haya puesto un euro (a nivel de usuario individual, quiero decir).
A ver: soy un defensor de la filosofía del software libre, y lo seguiré siendo.
Y veo algunos problemas sobre sus modelos de negocio que quizás convendría reflexionar.
También intento ponerme en el lugar del ciudadano de a pie, no cibernético. Todos nosotros, colegas, estamos al tanto de que hay algo que se llama software libre, y nos suena algo el linux, y hemos oído hablar de Mozilla. Pero... ¿y el grueso de la población civil? (Incluyo aquí a los directivos de empresas que deciden sobre el bien y el mal)
Claro, yo como pardillo informático que soy, me voy a comprar un ordenador. Quiero uno que funcione, que pueda hacer cartas, que me las imprima (ah, ¿que el ordenador no imprime, y me tengo que comprar un cacharro aparte?) y que pueda navegar por internet. Y, ¡sobre todo! que no me de problemas.
Y me venden un HP con el Windows Vista y yo digo, pues bueno.
Y aquí vienen dos cuestiones interesantes:
-de todas maneras, en la tienda de marras no hubiera podido encontrar una gran diversidad de programarios, pues el software libre, a pesar de los esfuerzos (la Generalitat de Catalunya regalaba CDs llenos de software libre), es difícil de encontrar en los supermercados de informática (y menos en los supermercados tipo Carrefour, cada vez con más ofertas suculentas, pero sin servicios técnicos. Pero no nos engañemos: donde muchísima gente va a comprar su ordenador), y si no te los tienes que instalar por tu cuenta. No voy a hablar ahora de los acuerdos entre empresas para colapsar el mercado, que eso es otro cantar.
En la misma tienda, los simpáticos azafatos que me venden el cacharro, no se van a poner a instalar programas cada vez que venga un cliente, haciendo el ordenador a medida.
Además, y esto no lo pillo del todo, no todos los informáticos saben sobre lenguajes de programación libres.
-Y la segunda cuestión es: yo, como usuario (y podría incluir varios millones de usuarios como yo), no tengo ni idea de informática, y lo que quiero es un cacharro que funcione y que no me de problemas.
¿Puedo ir a una tienda donde compre un ordenador con software libre y me den soporte cada vez que tenga algún problema?
Por lo que yo sé, la mayoría de programas populares, si tienes algún problema te has de ir a los foros, donde preguntarás cosas que ya preguntaron otros cientos de veces, y al final te dirán que te vayas al archivo skdjas.php, que está en la carpeta fjakdñal, y que añadas el código sljajdjañdj, en la línea de comando.
Por muy estable que sea, si a mí un buen día el ordenador me hace "pef", ¿a dónde voy a pedir ayuda? La tienda donde lo compré me dicen que no quieren saber nada. Los servicios de reparación suelen no saber lenguajes libres.
Al final, lo que harán será desinstalarlo todo (a ver quién es el guapo que sabe qué falló), y me instalarán propietario, que por lo menos todos los técnicos saben de qué va. Eso sí, después de cobrarme una pasta.
Y yo me compraré un HP con Vista, y cada vez que tenga un problema, iré a la tienda y, por una pequeña fortuna, alguien me lo arreglará.
Del mismo modo que el grueso de la población prefiere La Caixa a ING direct, por más que digan: porque si algún día tengo algún problema, pues voy al señor del bigote que está tras el mostrador y al menos me despacho a gusto, me solucione o no el problema.
Todo esto que he expuesto, lo aplico también a las empresas: el empresario quiere algo que le funcione. Al principio, se le hace la boca agua con el software libre porque cree que es gratuito. Pero después vienen los informáticos y, si no dominan el lenguaje de programación, en la mayoría de los casos lo hacen desistir y al final acaban con algún propietario que, si les da problemas, que lo resuelva la empresa que lo creó, o la consultora que lo instaló.
El año pasado estuve en Documation, una excelente feria donde no me encontré con ningún documentalista. Las dos conferencias de más éxito fueron las de Google y la de Alfresco.
Y por más que los productos deslumbraron, la gente salía diciendo lo mismo: ya, pero ¿y el soporte? Excepto las consultoras, que ya comenzaban a decir que se iban a tener que espabilar con el Alfresco, por sus múltiples ventajas.
A ver si es cierto, y se consigue robustecer la industria del software libre por su calidad, por su disponibilidad, y sobre todo, por sus servicios de valor añadido como algo que estamos perdiendo, en todos los ámbitos de la vida, y que es el servicio de atención al usuario.
Un caso práctico:
Hace 6 meses convencí a mi organización de utilizar un programa de software libre para la biblioteca.
Se me concedió un servidor, y los informáticos, por supuesto, se lavaron las manos en cualquier problema que tuviese.
El programa tenía unas muy buenas referencias, una empresa desarrolladora y un foro que funcionaba muy bien.
Al cabo de este tiempo, descubro que el módulo de catalogación de revistas no funciona.
El foro no me responde. Una persona que lleva tiempo trabajando con el programa intenta ayudarme, pero a cientos de km de distancia, a ver cómo encuentra qué es lo que falla.
¿Cómo le explico yo a mi organización que el programa está colgado y que tenemos que conseguir otro, después de 6 meses de trabajo? ¿Y ese otro, será en las mismas condiciones? ¿Deberé volver a catalogarlo todo, ahora sí con un programa propietario, que al menos tenga un mantenimiento, aunque pague un dineral por ello? ¿Podré mañana recomendarle a mi jefe que adquiera otro software libre en las mismas condiciones? ¿Soy ahora más libre que antes?
(Y no me digan que aprenda a programar. Eso es como si un médico dijese: “La máquina de frecuencia cardíaca no funciona”, y le respondiéramos: “Pues aprenda usted electrónica y la arregla”.
Nosotros somos documentalistas, y tenemos el deber de conocer y manejar los programas de gestión documental, de identificar problemas y necesidades (y de hacer algún pequeño apaño), no de saber programar. Que después nos quejamos de intrusismo por parte de los informáticos, periodistas, etc.)
¿Por qué el negocio del software libre no funciona tan bien como debiera?
¿Cuestión de márketing al gran público?: Que el gran público lo conozca, como conoce la manzana de Apple.
¿Cuestión de disponibilidad?: Que pueda elegir en la tienda si quiero que me instalen una cosa u otra, en las mismas condiciones (sé que existe el problema de los pactos entre multinacionales, pero no podemos agarrarnos sólo a eso para justificarlo), y que los informáticos dominen todos los sistemas.
¿Cuestión de confianza?: Que cuando tenga algún problema, tenga algún sitio a donde ir (insisto: al ciudadano de a pie como yo, y al empresario ocupado en otras miles de cosas, los foros no le sirven).
¿Cuestión de valor?: Para darle valor hace falta que funcione bien durante mucho tiempo. Así que paciencia y trabajo de hormiguita. Por muchas fortunas muy rápidas que se creen, de aquí a 20 años a ver cuántas empresas de las que hay hoy, aún subsisten. Es muy difícil confiar en una solución revolucionaria que se ha creado hace 2 años, cuando miras para atrás y la mayoría de empresas revolucionarias que se crearon hace 10 años, hoy ya no existen.
No le echemos la culpa sólo a las multinacionales propietarias con sus campañas de márketing, sus contratos y sus convenios con empresas de hardware.
Sí: eso existe, pero también es cierto que el software libre se lo está poniendo muy fácil.
Pensemos cómo posicionar estos productos en el mercado:
-Publicidad
-Formación de técnicos
-Mantenimiento
-Planes de negocio para evitar quiebras
-y, sobre todo, muchísima atención al cliente
Como no resolvamos estas cuestiones, el software libre pura y simplemente no tendrá capacidad de competir y subsistir en el mercado.
Y eso, no nos interesa a nadie.
Software libre. Programa de Gestión Bibliotecaria
By Teresa García Ballesteros (no verificado)El hecho de que algunas Administraciones estén apostando fuerte por el software libre, es un indicador del cambio de tendencia que puede ir sucediendo, rectificando la trayectoria que pintas en tu reflexión.
En concreto la Junta de Extremadura y la Junta de Andalucía, que llevan dos años desarrollando un programa integral de gestión bibliotecaria: LibreA/LibreX.
Más información: http://plataformadelectores.org/index.php/2008/07/22/librex-blibliotecas...
La Junta de Andalucía
By Oskar (no verificado)Un ejemplo del trabajo de la J.A http://www.juntadeandalucia.es/repositorio/index.jsf?linkDummyForm:_idcl...
Lo que no estoy seguro es que cualquiera pueda acceder a los mismos.
Un saludo
Oskar