Obama y las políticas de información en EE.UU.

6Nov2008

Comentaba un amigo desde Brooklyn en el día siguiente a las elecciones: “el planeta Brooklyn lo celebró toda la noche y hoy todos nos levantamos con una sonrisa de oreja a oreja”. Ese es el sentir mayoritario de las comunidades oprimidas de Estados Unidos en uno cualquiera de los barrios en los que las bibliotecas tienen mucho que aportar, se sea consciente o no de ello. Con el resultado de las nuevas elecciones hay felicidad y esperanza para el cambio.

A lo largo de los últimos años hemos visto como las comunidades negras, hispanas e inmigrantes de Estados Unidos han sido perjudicadas de forma continua y sistemática por la política conservadora de George W. Bush y su partido. Y por eso el hecho de romper con el continuismo de un partido que fomenta y se enriquece de las desigualdades sociales siempre será un buen signo de esperanza, máxime cuando el nuevo presidente pertenece a uno de los colectivos más atacados por la historia de ese país (aunque luego en la práctica la figura del presidente tenga más que limitada su capacidad de acción). Pero por lo menos como dice este amigo: “mi hija, descendiente de esclavos, crecerá con la imagen de un presidente negro como ella”.

La labor social de las bibliotecas en las zonas más devastadas de Estados Unidos se vio bastante mermada a raíz de los ataques del 11 de septiembre, mejor dicho, se vio bastante mermada a raíz de la nefastas políticas de información llevadas a cabo por la Administración Bush y secundadas por todos los partidos a raíz del 11 de septiembre. Hablamos de la llamada USA PATRIOT Act y sus consecuentes modificaciones y actualizaciones, a saber:

  • USA PATRIOT Act (Uniting and Strengthening America by Providing Appropiate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act). Public Law 107-56, firmada por George W. Bush el 26 de octubre de 2001, y sus posteriores modificaciones. Entre otras aspectos incrementa las facultades de los servicios de inteligencia para vigilar las comunicaciones telefónicas y de correo electrónico, así como los registros públicos y privados (médicos, financieros, libros solicitados en las bibliotecas, etc.), reduce las restricciones para acciones de inteligencia en otros países, aumenta el poder de la Secretaría del Tesoro para regular el mercado financiero, y concede poder discrecional a las autoridades policiales y migratorias para detener y deportar a inmigrantes, cuando se los crea sospechosos de terrorismo.
  • USA PATRIOT and Terrorism Prevention Reauthorization Act of 2005 que renueva tanto la USA PATRIOT Act como la Intelligence Reform and Terrorism Prevention Act of 2004. Creó nuevas disposiciones relativas a la pena de muerte para los terroristas, aumento de la seguridad en los puertos marítimos, nuevas medidas para combatir la financiación del terrorismo, nuevos poderes para el Servicio Secreto y más.
  • USA PATRIOT Act Additional Reauthorizing Amendments Act of 2006. Excluye a las bibliotecas de recibir lo que se llaman NSL (National Security Letters) que habilitan a los servicios secretos como el FBI a incautar registros excepto cuando se proporcionan servicios de comunicaciones electrónicas.

Esto afectó de forma negativa a las bibliotecas en la medida en que aumentó la capacidad del FBI para obtener legalmente, en forma de citaciones, órdenes de registro, y escuchas telefónicas, los registros de cualquier biblioteca del tipo que sea, es decir, de espiar a las personas usuarias que se consideraban peligrosas, perdiendo por lo tanto la confianza que las personas pudieran tener en los centros. Imaginemos por un instante los servicios que una biblioteca pueda ofrecer a la comunidad inmigrante con todas las posibilidades que eso conlleva (integración social, ayuda con el idioma, difusión de la cultura, etc.), ahora imaginemos también que nuestro centro pierde la capacidad de llevar a cabo dichos servicios por la simple razón de que si registramos los datos de las personas inmigrantes, las agencias de seguridad utilizar esos datos para expulsarlas de manera injusta. La comunidad inmigrante perdería la confianza en las bibliotecas y nuestros centros no podrían llevar a cabo esa valiosísima función social. No olvidemos que otras de las obligaciones que afectan a los centros es que cuando una biblioteca o unidad de información recibe una orden de registro no les está permitido revelar que el FBI está investigando datos, lo que se traduce en una ocultación de información a la comunidad usuaria. Además, si el FBI recibe permiso para realizar el seguimiento de determinadas personas en Internet, se les permite la instalación de hardware o software en los ordenadores de la biblioteca o incluso la confiscación del ordenador o hardware de almacenamiento, lo que ya significaría una perdida absoluta de la confianza.

Por supuesto la American Library Association (ALA) mostró su rechazo a este tipo de políticas a través de una serie de resoluciones y declaraciones:

  • “La American Library Association (ALA) se opone a cualquier uso del poder gubernamental para reprimir el libre y abierto intercambio de conocimientos e información o para intimidar a los individuos en el ejercicio de la libre investigación… La ALA considera que secciones de la USA PATRIOT ACT son un peligro para los derechos constitucionales y los derechos de privacidad de los usuarios de la biblioteca.” - de la Resolución de la ALA sobre la USA PATRIOT Act
  • "La American Library Association considera que la libertad de expresión es un derecho humano inalienable, necesaria para el auto-gobierno, fundamental para la resistencia a la opresión, y fundamental para la causa de la justicia, y además, que los principios de libertad de expresión deben ser aplicados por las bibliotecas y los bibliotecarios en todo mundo" (Política 53.1.12, “Universal Right to Free Expression”) – de la Resolución Reafirmando los Principios de la Libertad Intelectual ante las secuelas de los Ataques Terroristas

Y además también dictó una serie de recomendaciones enfocadas al personal de las bibliotecas que mostraban su rechazo a la ley:

  • Pedir la identificación en el caso de que sea abordado por un agente, y dirigirlo al personal designado como director de la biblioteca, que se ocupará de todas las solicitudes de aplicación de la ley.
  • Se puede solicitar la presencia de un abogado, aunque hay que tener en cuenta que con una orden de registro la intervención podría comenzar de inmediato.
  • No responder ninguna pregunta fuera del alcance de la orden, y además estar presente en todo momento para garantizar que no sean leídos, copiados o requisados más registros de los expresamente autorizados en la orden.
  • Además también se recomienda no crear o conservar los registros que no sean absolutamente necesarios para el buen funcionamiento de la biblioteca.

Quizás el principal problema es que tanto la USA PATRIOT Act como sus consecuencias no están consideradas por la clase política de Estados Unidos como un asunto de “Información y Comunicación” sino de “Seguridad Nacional y Terrorismo”. Esto significa que para el gobierno es mucho más fácil justificar el control sobre la vida de todas las personas aduciendo razones de lucha contra el terrorismo.

Dentro de las filas demócratas, aunque en un principio se percibió cierto escepticismo, y su postura siempre será infinitamente más positiva que las del partido republicano, tan sólo Russ Feingold senador de Wisconsin votó en su contra. En líneas generales, desde el partido demócrata poco a poco se ha optado por su ratificación y apoyo generalizado, debido sobre todo a la percepción existente (o interesada) de que ésta es una medida necesaria para luchar contra el terrorismo. Nótese por ejemplo que Hillary Clinton, como senadora del distrito de Nueva York, ha presionado en varias ocasiones para una mayor financiación de seguridad contra el terrorismo, tanto en el estado de Nueva York como en otras "zonas de alto riesgo de ataque", votando tanto a favor de la USA PATRIOT Act en el 2001 como de su reautorización en el 2006.

Obama, que ha ocupado un puesto en el Comité del Senado sobre Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, ha sido crítico en la manera en que se ha manejado la financiación federal de seguridad, sobre todo comparando la protección que se da a zonas simbólicas como Nueva York en relación a la gran mayoría de zonas desprotegidas en otros estados como por ejemplo Illinois, del cual ha sido senador. También ha sido muy crítico con USA Patriot Act, aunque votó a favor de la aprobación de un informe para reautorizarla en el año 2006. Por último Obama es uno de los patrocinadores de la pendiente ley SAFE (Security and Freedom Enhanced Act) del 2005, que busca restituir la privacidad de los usuarios y limitar las posibilidades de coacción. En definitiva, parece ser que Obama es un defensor convencido de las libertades de información que sin embargo ha moderado su postura, no sé si por presiones externas o por disciplina de partido.

Sirva como broche al estudio la sorprendente, y quizás poco conocida, aportación de Obama en la Conferencia Anual de la ALA, de junio de 2005, en la cual habló de apoyar una lucha contra el terrorismo “sin pisotear nuestras libertades civiles”, y animó a bibliotecarios y bibliotecarias a oponerse contra algunas de las partes de la USA PATRIOT Act. También Obama había dicho anteriormente que “no nos gusta que los agentes federales fisgoneen en nuestras bibliotecas”, declaración con la que creo que absolutamente todo el mundo estamos de acuerdo. Sin embargo, y pese a todo, tanto Obama como su equipo también acabaron apoyando la USA PATRIOT Act y todas esas declaraciones acabaron en papel mojado. Por lo tanto, creo que aunque el nuevo gobierno signifique inevitablemente un cambio hacia mejor, tampoco debemos descuidar nuestra labor como colectivo que vela por todo aquello relacionado con las políticas de información, las bibliotecas, y los intereses de la comunidad a la que servimos, y, por lo tanto, tampoco debemos dejar de estar alerta ante los pasos que este nuevo gobierno pueda dar en ese sentido

Bibliografía:

http://www.libr.org/isc/articles/16-Rice.html
http://www.cfr.org/publication/14763/#democratic
http://www.ltls.org/pubs/connectionsmayjune2005.pdf
http://www.ala.org/ala/aboutala/offices/oif/ifissues/usapatriotact.cfm

16 Ene16:19

Acciones son amores y no buenas intenciones

By Anónimo (no verificado)

En todo el asunto "elección Obama" me parece de una falsedad importante. Este Presidente electo no ha hecho absolutamente nada para indicar que va a variar de formas importantes las políticas de la Administración anterior.

Es mas el equipo que ha planteado indica:
-Continuidad en Pentágono y otros altos puestos del ejército.
-Secretaría de Estado la mujer de Clinton. ¿Alguien opina que la Administración Clinton fue progresista?. ¿Hay que recordar el bloqueo a Irak, no cambios en políticas en otros paises de Oriente Medio,....?
-Ya van 2 personas que no toman posesión por problemáticas de "escándalos económicos o fiscales".

Definir de antemano a los Demócratas de progresistas pues tiene su aquel. ¿Repasamos algunos datos históricos?:
-Todas las grandes guerras (excepto la de Irak) comenzaron con administraciones de Presidentes del Partido Demócrata.
-También fue un Presidente de este partido el que ordenó el lanzamiento de bombas nucleares.
-Fue un Presidente de ese mismo partido el que ordenó y diseñó la política de bloqueo a Cuba.
-Fueron Presidentes demócratas los que apoyaron acciones de golpes de estado en el cono sur en la decada de los sesenta. Cierto que las administraciones republicanas continuaron en los setenta.
-.....

Por tanto la pregunta es:

Si las Administraciones Demócratas y Repúblicanas no son tan diferencialmente distintas ¿qué sustenta la expectación de cambios radicales?. ¿La política de la sonrisa?. ¿La campaña mediática?

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