Psicología y redes sociales

3Dic2008

En casa de herrero cuchillo de palo. Es curioso que me pase media vida predicando sobre las virtudes de la web social y sus redes, y tuviera que ser justamente ayer cuando por fin me abra una cuenta en Facebook, impulsado, eso sí, por Julián y la necesidad de participar en un grupo junto a otros compañeros de RecBib.

Haciendo un poco de historia, la primera vez que me propuse usar Facebook fue hace más de año y medio, cuando unas amigas, de múltiples nacionalidades, casi me convencen de ello para salvar distancias en la comunicación. Estas amigas también utilizaban MySpace y otras herramientas sociales, todas ellas con una finalidad de ocio, lo cual hizo finalmente que me decantara por MySpace dada la posibilidad de subir canciones (y porque por aquella época yo pensaba que MySpace estaba más extendido entre la gente que conocía). Ni que decir tiene que tanto mi cuenta en MySpace, como la de Flickr, como la de muchas otras cosas 2.0 que he probado a lo largo de mi vida, acabaron en pocos meses en el más completo de mis abandonos, debido, supongo, a mi propia psicología y forma intrínseca de ser. Estas razones psicológicas que hacen que yo no sea muy dado al uso de redes sociales (aunque sí valore y alabe su potencial uso) supongo que serán las mismas que han hecho que hasta ahora yo tampoco un blog. Por otro lado, las principales causas por las que siempre me embarco en estos proyectos 2.0 suelen tener los mismos nombres y apellidos: Julián Marquina y Eva Méndez ;-).

A propósito de psicología y comportamiento, ayer mismo estuve hablando con una amiga sobre todo ésto. Ella, artista que utiliza las páginas web para dar a sus trabajos difusión, me decía que ella no tiene cuenta en Facebook debido a que allí hay demasiada gente junta. De sus enigmáticas palabras interpreté que ella prefería que la gente se acercara a su trabajo en silencio y tranquilidad, como en un museo, lo cual me recordó un poco el símil del Prado y el Corte Inglés, por el hecho de que acuda mucha más gente a la vez durante las Navidades al segundo no significa que en global no sea más eficiente y visitado el primero, o al menos eso espero. 

Otro asunto que me llamó la atención fue el hecho de que al poco agregar a unos pocos contactos, todo se convirtió en una vorágine de agregaciones de terceros y propuestas del sistema, encontrando incluso una prima perdida en Málaga y otras amistades que no veía durante años. Consecuencia de lo anterior fueron los primeros comentarios "informales" en mi muro, ese mismo muro al que siempre podrán acceder mis compañeras y compañeros de trabajo, familiares, amistades y gente semi-desconocida que quizás no tengan porqué leerlo (aunque me comenta una compañera del trabajo que también podría aplicar restricciones de acceso). Esto me hizo recordar un post de Víctor Pimentel en el que se hablaba de la adopción de personalidades planas en las redes sociales, lo cual también me recordó una conversación que tuve hace tiempo con otra prima mía (aquí es cuando yo rezo para nadie de mi familia lea esto o se lo tome en serio), de 28 años, que me dijo que no tenía agregada a su madre para que no entrara excesivamente en su vida privada a través de sus fotos. A mí este asunto sinceramente me dio un poco igual, porque la verdad no pienso plasmar muchos más aspectos en internet de los que muestro en mi vida real, pero entonces, me surgió el dilema ¿debería yo agregar a mi tía si no lo ha hecho mi prima aun sabiendo que podrían acceder entre ellas a través de mí? ¿debería si no aplicar alguna de esas restricciones? por no hablar también todos esos casos de contactos comunes que se han desagregado dando excusas como "es que yo ya no uso Facebook".

Por último, y para no extenderme demasiado, también me gustaría reseñar un reciente artículo aparecido en Computerworld en el que se habla de las posibilidades de fraude y suplantación de personalidad en las redes sociales. El artículo, titulado "Porqué no puedes confiar en amigos en Facebook", explica brevemente algunos métodos por los que la gente podría estafar y ganarse la confianza de otras personas utilizando falsas personalidades, por medio de un análisis paralelo de los contactos. Esto, aunque sea algo preocupante, tampoco creo que deba ser tomado como una causa de alarma social, simplemente pienso que se trata de un inconveniente que será solucionado tarde o temprano y que aun así se ve compensado ampliamente por todas las ventajas de las herramientas.

Y aquí termina mi primera experiencia en Facebook, una toma de contacto que aunque esperaba que fuese exclusivamente profesional al final se ha convertido en un batiburrillo de todos los aspectos de mi vida, tomando mayor importancia, quizás, la parte más informal de ella. Ante este tipo de contratiempos sociales siempre me surge una pregunta en mi cabeza ¿cómo podemos hacer para organizar la información en un entorno electrónico correctamente en función de los contextos y perfiles? éste, desde mi punto de vista, se trata de uno de los principales problemas de la organización de la información en internet actualmente.

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