Rafael Díaz-Salazar es profesor de la Universidad Complutense y ejerce la docencia en la Facultad de Ciencias políticas y sociología y en el Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación. Profesor Invitado de Universidades de Venezuela, El Salvador, Cuba y brasil. Investigador en el Instituto Gramsci de Roma. Autor de "El capital simbólico, Iglesia dictadura y democracia", "¿Todavía la clase obrera?", "El proyecto de Gramsci", "La izquierda y el cristianismo", "Redes de solidaridad internacional", "Gramsci y la construcción del socialismo". Coautor, con Salvador Giner, de "Religión y Sociedad en España", "Formas modernas de religión" y "La transición democrática española".
Según indica la contraportada "Nuevo Socialismo y cristianos de izquierda", tiene tres objetivos. analizar la relación entre la cultura religiosa del cristianismo de liberación y la cultura política socialista, esplorar las aportaciones de algunas instituciones y movimientos cristianos a la construcción de un nuevo socialismo, y estudiar el diseño de una política socialista hacia el mundo cristiano. "Esta obra se inscribe detro de la búsqueda actual de los nuevos elementos que innoven el socialismo. La apertura a los diveros sujetos emancipatorios que actúan en la sociedad civil y la asunción de su cultura y sus propuestas es una tarea prioritaria".
Rafael Díaz-Salazar ha realizado investigaciones sociológicas para importantes instituciones de investigación sociológica y recibió el premio extraordinario de Doctorado de la Facultad de Ciencia Políticas y Sociología de la Universidad Complutense y el Premio Nacional de Tesis Doctorales del Colegio Profesional de Politólogos y Sociólogos así como miembro del Consejo Asesor de la Revista Internacional de Sociología.
También pertenece a los consejos de redacción de las revistas Política y Sociedad, Revista Española de Desarrollo y Cooperación, Iglesia Viva y Noticias Obreras. Trabaja con plataformas ciudadanas, partidos políticos y ONGSD en el ámbito de las políticas de solidaridad internacional.
El libro, en uno de sus apartados titulado "La izquierda española y la experiencia europea" dice que "La comparación de la política de la izquierda europea hacia el mundo cristiano y la posición de la izquierda española sobre este asunto muestra una clara diferencia, si bien los planteamientos del PSOE, PCE e IU en este terreno han sido distintos. Las causas de la excepcionalidad o anormailidad europea de nuestra izquierda sobre este asunto son: a) el predominio histórico del laicismo, del materialismo, del cientifismo positivista, y del anticlericalismo como señas consustanciales de identidad cultural b) la ruptura de la izquierda con la Iglesia institucional por el papel ejercido por ésta durante la Guerra Civil y buena parte del Franquismo c) La carencia de análisis de los cambios acontecidos durante decenios en el cristianismo español y las implicaciones políticas de estos; d) la ausencia de una tradición político-ideológica que aborde la temática de las dimensiones emancipatorias del cristianismo y del mundo cristiano y sus relaciones con el socialismo; e) la escasa relevancia concedida a las cuestiones relacionadas con la cultura moral y los ámbitos prepolíticos de la acción; f) la identificación del mundo cristiano con la Iglesia Jerárquica concebida como un todo uniforme y conservador; g) el desarrolllo de las críticas postmarxistas del cristianismo de liberación por intelectuales socialistas; h) la débil conexión con la sociedad civil que lleva a un escaso trabajo político con sectores y grupos sociales que operan en éste ámbito de la vida pública (en el se mueven de forma activa asociaciones, comunidades y movimientos del mundo cristiano) ".
¿Cristianos y socialistas? ja ja ja, que me doblo
By Anónimo (no verificado)El PSOE crea asociaciones para desterrar la Religión Católica de la vida pública
Porque que el PSOE sigue con su mirada anclada en el pasado anticlerical, jacobino y marxista de la República del 31, lo prueban dos documentos progres, muy progres, que suponen un ataque frontal a la Iglesia Católica, con especial incidencia en lo tocante a la enseñanza de la asignatura de Religión Católica. El primero de ellos publicado por dos asociaciones vinculadas al PSOE: Fundación Alternativa y la Juventudes Socialistas de España. Ambas entidades piden acabar con el actual régimen fiscal de la Iglesia, la enseñanza de la Religión Católica y el estatuto jurídico de los profesores de Religión Católica.
* La Fundación Alternativa, a cuyo patronato pertenecen ZP, Felipe González y Almunia, presentó un informe en el que pide que se inicie un proceso de negociación –cuando el PSOE habla de “negociación” ya sabemos que lo que quiere decir es “imposición”- tendente a la modificación de los acuerdos Estado-Santa Sede. Este estudio pide concretamente la modificación de los acuerdos Iglesia-Estado en lo referente a la enseñanza de la Religión Católica, al estatuto de los profesores de la asignatura de Religión Católica y a los regímenes económicos, tributario y fiscal de la Iglesia. Particularizando sobre cada uno de estos puntos, dice:
Sobre la asignatura de Religión católica.- Aunque reconoce que debe ser impartida en condiciones equiparables a las demás asignaturas fundamentales, ello no tiene que suponer reconocimiento académico, lo que deja a la asignatura de Religión Católica desasignaturizada de raíz. Dice también este documento que la enseñanza de la Religión Católica debe situarse en el plano que le corresponde en un Estado laico, es decir, relegada al ámbito de lo privado y de lo personal y propone, de acuerdo con la expresado desde 2002 y 2003 por la secretaria de educación del PSOE, la hoy ministra Carme (sin n) Chacón y sus compañeros de dicha sección, la creación de una asignatura obligatoria denominada “Educación para la ciudadanía”.
Sobre el profesorado de la asignatura de Religión católica.- Se aboga por emprender las reformas legislativas necesarias para cambiar el sistema y que sea la propia Iglesia la que contrate y pague al profesorado en lugar del Estado, pues de lo contrario, advertían los autores de este estudio, seguirán habiendo problemas. Toma, y si en vez de pagar a los sindicatos o a los médicos de la Seguridad Social, el Estado, lo pagasen los afiliados y los pacientes respectivamente, también se quitarían los problemas.
Sobre el actual régimen económico de la Iglesia, este estudio indica que “difícilmente encaja en la definición de un Estado laico, toda vez que la financiación de las confesiones religiosas no puede entenderse como contenido del derecho de libertad religiosa y supone una flagrante violación del principio de igualdad y no discriminación por motivos religiosos o ideológicos contenido en la Constitución”. Como se ve, el espíritu de Mendizábal aflora otra vez por los poros del PSOE, como en 1909, 1917, 1931 y no digamos en 1936.
¿cristianos y socialistas? ja ja ja ja ,que me doblo
By Anónimo (no verificado)La beligerancia laicista del PSOE de ZP.
El concepto de laicidad usado por el progresío dominante lo acabaremos odiando por su reiteración, pues cuando esta gente coge una cantinela nos la están refregando ad infinitum. Socialistas y compañeros mártires usan el término “laicidad” en el sentido de laicista, tal es su fobia a todo lo que suene a Religión Católica, como buenos herederos ideológicos del anticlericalismo del 31. Pero laico y laicidad admiten un sentido en nada negativo, sino totalmente positivo: “La laicidad entendida como autonomía de la esfera civil y política de la esfera religiosa y eclesiástica es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia y pertenece al patrimonio de la civilización alcanzada”. Que el Estado sea neutro no quiere decir que se tenga que desentender de lo religioso por completo. “Al Estado le corresponde una indiscutible competencia sobre lo religioso en atención a las exigencias de orden público…Y sobre todo, incumbe al Estado garantizar la libertad religiosa…Y hasta tal punto esto es así que la laicidad ha de entenderse ante todo como condición y garantía del efectivo ejercicio de la libertad religiosa por parte de todos los ciudadanos en pie de igualdad.” El Estado ha de mostrar neutralidad, que supone aconfesionalidad. Pero, y aquí ha de ponerse el énfasis pertinente, “el Estado ha de ser neutral no ante la libertad religiosa misma –en cuya defensa ha de estar comprometido, como con las demás libertades públicas- sino respecto de las diversas opciones particulares que ante lo religioso pueden los ciudadanos adoptar”. Una de estas opciones particulares es la que sostiene que la Religión Católica debe desaparecer absolutamente, cual es la concepción laicista, tan al gusto de los socialistas, como vemos.
Al Estado le compete hacer prestaciones para fomentar el ejercicio de las libertades públicas e incurriría en abierta contradicción con esa finalidad la pretensión de que los ciudadanos beneficiarios de las mismas, para disfrutarlas, tengan que renunciar al espacio y al ejercicio de su libertad. A este respecto, el jurista y profesor Manuel García Pelayo decía que “el Estado de Derecho es un Estado cuya función capital es establecer y mantener el derecho… que se identifica con una normativa acorde con la idea de la legitimidad, de la justicia, de los fines y de los valores a los que debía servir el Derecho…La legalidad del Estado de Derecho… se identifica con una legalidad que no lesione ciertos valores por y para los cuales se constituye el orden jurídico y político y que se expresan en unas normas o principios que la ley no puede violar”. Por eso, Teófilo González Vila afirma rotundamente que el hecho de que los centros de enseñanza públicos al ser propiedad del Estado y por ello obligados a la neutralidad religiosa, no supone en modo alguno que los alumnos que acudan a los mismos ,así como sus padres, tengan que observar esa neutralidad, porque ello supondría una restricción del ejercicio de sus libertades, entre ellas, la religiosa: “De la neutralidad religiosa del Estado no se deduce que en los centros públicos no puedan recibir una enseñanza religiosa confesional quienes libremente opten por ella. Ni puede extraerse sin más de la laicidad del Estado la exigencia de que no hay símbolos religiosos en la escuela pública. La decisión al respecto corresponde a los ciudadanos que allí concurren, los padres fundamentalmente, y en su caso, los alumnos…”
El laicista da por hecho la plena identificación de lo público con lo estatal, pero hay que recordarle que lo público no se agota en lo estatal, en el sentido de que todo lo estatal es público, pero no todo lo público es estatal, como bien asegura Teófilo González: “Lo común a todos, los valores compartidos por todos, las exigencias aceptadas por todos y susceptibles de ser impuestas a todos los integrantes del pueblo (laos), eso es lo propio del pueblo (lo laico)y con esto es con lo que el Estado laico se identifica…” Para los laicistas, la enseñanza debe ser laica y la escuela ha de ser también laica y de lo que sea, será el Estado quien la garantice ante los padres. La formación es totalmente incompatible con las aspiraciones particulares. Y de esta manera, el estado es el único competente en enseñar lo que es ciudadanía, es el gran Maestro en esta materia. Pero defender esto - la exclusividad de la escuela pública, con la desaparición de la privada- “es algo peor que un paternalismo trasnochado; es puro estatismo educativo totalitario, incompatible con un sistema democrático pluralista, de libertades”.
En el documento “Constitución, Laicidad y Educación para la Ciudadanía” que se presentó en Málaga, el 4 de Diciembre del 2006, con motivo del 28 aniversario de la Constitución del 78, el PSOE defendió en este manifiesto su abierta proclamación de laicismo, definiéndolo como “la mejor garantía para la libertad, frente a fundamentalismos monoteístas o religiosos”. Por lo visto, confunden a la Iglesia con el Irán de los ayatholas o con los talibanes de Ben Laden, para a continuación afirmar que la Constitución del 78 es equiparable a la del 31, pues ambas representan “la más alta plasmación de la historia del pueblo español de su voluntad de vivir en un régimen democrático”. Hombre, considerando que el progresío contempla a la Segunda República como “la más alta declaración de la historia del pueblo español en su voluntad de vivir en un régimen democrático”, no es de extrañar que equiparen a la Iglesia Católica a los ayatolahs de Jomeini o a los talibanes de Ben Laden. En su mundo, éstas son las únicas cuentas que le salen.
Pero ya que resaltan su idílica República, ¿por qué no recogen, anuncian y difunden –ay, esa memoria; ay, esa historia- que la Constitución del 31 establecía que a nadie se le podía exigir el uso ni el conocimiento de una lengua regional, así como se proclamaba que el “idioma oficial” de la República era el español? Las izquierdas en general siempre tienen como tema recurrente de su ser revolucionario el atacar la Religión; es una constante histórica a la que recurren una y otra vez y siempre que pueden, como ahora cuando le ha llegado el turno de gobernar al PSOE. El objetivo de la izquierda es “confiscar la libertad religiosa para revestirse con sus poderes…éste es el principal objetivo de todos los totalitarismos del pasado siglo y del nuevo”. El manifiesto del PSOE (“Constitución, laicidad y educación”) al que he hecho alusión, en palabras de Agapito García Maestre “pretende arrinconar definitivamente, lo que es la más importante tradición española, el catolicismo. Arremeter contra ella es, pues, una manera de cuestionar la democracia, porque la tradición católica está recogida en nuestra Constitución. El documento del PSOE es antidemocrático, porque no está dispuesto a aceptar la Constitución, o sea, la laicidad del Estado”.
El Secretario de Organización del PSOE, Álvaro Cuesta, famoso por su equidistancia apartidista y nada sectaria, con el apoyo del simpar Pepiño Blanco, dieron caña –al no estar Alfonso Guerra, su público les pidió que fueran ellos los encargados de dar caña- y de la buena, a la Iglesia. Defienden estos eximios progres lo que ellos llaman la “laicidad” como “un espacio de integración, y sin laicidad no habría nuevos derechos de ciudadanía, serían delitos civiles algunas libertades como la interrupción voluntaria del embarazo, la ablación o la discriminación por razón de sexo”. Y añade el manifiesto de marras que son los fundamentalistas monoteístas o religiosos los que siembran fronteras entre la ciudadanía. Digo yo que meter en el mismo saco el aborto con la ablación del clítoris es como considerar lo mismo un maltrato que acaba en muerte que una riña familiar. Es la perversión de los conceptos que acaban pervirtiendo todo el sistema. Es la teoría del “qué más da”, del “todo vale”. ¿Qué cabe esperar de un partido –actualmente gobernante- que confunde el asesinato con una intervención quirúrgica? ¿Es lo mismo matar que lesionarse? Con tanta laicidad, al igual que se olvidan de aspectos fundamentales de la Constitución del 31, como lo que ya he mencionado de las lenguas regionales y la nacional, se olvidan igualmente de que en la Constitución del 78 no se usa el término “laicidad”, sino que en su artículo 16 establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”. Demasiados olvidos para los socialistas empeñados en su “memoria histórica”.
Da la casualidad que este manifiesto socialista ve la luz cinco días después -¡ya es casualidad!-de que se hiciera pública la Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, en la que los obispos expresaban su preocupación por la fuerte oleada de laicismo presente en la sociedad española, lo que es antesala del autoritarismo. También apuntaba la instrucción pastoral de los obispos que “algunos sectores pretenden excluir a los católicos de la vida pública y aceleran la implantación del laicismo y el relativismo moral como única mentalidad compatible con la democracia” No iban descaminados los obispos. La arremetida del PSOE, como hemos visto, fue de aúpa, con toda su loa al laicismo y, como dicen los obispos, con su deseo de arrinconar a los católicos y echarlos de la vida pública. El PSOE, a fin de conseguir, como expone en el manifiesto mencionado, “conciencias libres, activas y comprometidas”, incluía la nueva Ley de Educación (LOE), hecha a su imagen y semejanza, sin consenso alguno con el principal –y único- partido de la oposición (9.8 millones de votos el 14 M) y dentro de esta Ley, su piedra filosofal: la asignatura de Educación para la ciudadanía.
Siguiendo con la cruzada laicista del PSOE, el ministro de Justicia a la sazón, López Aguilar, decía que “la Iglesia Católica apadrina la Guerra Civil”. Pregunto: ¿este ministro estudió Historia en la LOGSE de Felipe González? Porque si no, no entiendo su rebuzno. Y, dándoselas de sociólogo - ya sabemos que la ignorancia es osada- nos dice el señor ministro que “la sociedad ha evolucionado: de una sociedad católica ha surgido otra más abierta donde se han arraigado otras creencias que reivindican con justicia que el Estado coopere con ellas”. ¿De qué “sociedad católica” habla? ¿De la del S. XVI a la que se refería el idolatrado Azaña cuando pronunció aquello de que “España ha dejado de ser católica”? ¿De la España del S. XIX? ¿De qué sociedad católica? ¿De la de 1970? ¿Qué hay que achacar a la sociedad católica de 1970 o de 1980? ¿Dónde estaban las cerrazones de la sociedad católica en estas décadas? Se pueden decir más tonterías, pero en tan poso espacio, no. Y éstos son los que ZP nos pone de ministros. Cómo serán los demás…
Naturalmente, si sus mayores están todo el día dale que te pego –nunca mejor dicho- a las cosas y a las personas de la Iglesia, los jovenzuelos de su partido, que ven en ellos su modelo a seguir, mimetizan ese comportamiento y…¡a las barricadas!. Como se sabe, Cataluña ha sido una tierra en la que las revoluciones han encontrado un buen abono para su florecimiento. Y también en la actualidad, Cataluña es tierra de algaradas y manifestaciones en las que la violencia –de palabra y de hecho- es su sustento. En Marzo del 2005 las juventudes del tripartito –PSC, ERC, IU-ICV- se manifiestan –dicen ellos, se abalanzan es lo cierto- contra la Iglesia católica y los católicos. Y así, habiendo sido convocados en la escalinata de la catedral de Barcelona, junto a miembros del colectivo de homosexuales y lesbianas “Sin Vergüenza”, se prestaron a iniciar la manifestación laicista contra la Iglesia Católica. ¿Motivo de la concentración? Pues, entre otras, la actitud de la Iglesia ante los matrimonios homosexuales. No consiguieron gran afluencia de asistentes los cachorros del tripartito y sus amigos del ambiente rosa: según LA RAZON, un poco más del centenar. Ahora, eso sí, con todo el ruido y el griterío del mundo, como suelen hacer esta gente cada vez que se manifiestan. Se encontraron estos jóvenes “progresistas” con una contramanifestación que había sido convocada por E-Cristianos a través de SMS de los teléfonos móviles y también del correo electrónico. Según el organizador de esta contramanifestación, Pablo Ginés, decidieron convocar a través de SMS y correo electrónico otra manifestación de católicos ante la catedral, dada la tradición de ¡ocupa la catedral! que tienen los jóvenes –y no tan jóvenes- del tripartito, a fin de que no accedieran al interior e interrumpieran los actos litúrgicos. Los del tripartito y sus amigos rosas mostraban pancartas con leyendas, muy coreadas al mismo tiempo, como “Iglesia Católica, imbecilidad ilustrada”, “Vamos a quemar a Dios”, “Cristo gay”, “Juan Pablo II, te vas al otro mundo” y otras de igual sensibilidad y finura. Los jóvenes católicos congregados respondían a los “revoltosos” con frases como “Dios es amor”, “Se nota, se siente, Jesús está presente”, al mismo tiempo que daban vivas al Papa y a la Iglesia. Es más, según cuenta LA RAZON, se acercaron a los pacíficos tripartitarios para repartirles folletos de la película “La Pasión de Cristo”, que estaba de estreno en las pantallas de los cines españoles en aquellas fechas, invitándoles a verla y diciéndoles: “Hola, Dios te ama, anímate a ver la película”, a lo que estos cafres –como no podía ser de otro modo- le respondieron con insultos y gestos obscenos. Al final, los energúmenos del tripartito intentaron bloquear la entrada del palacio arzobispal y colgar una pancarta de las que portaban, lo que fue disuelto por la guardia urbana, finalizando así tan bochornoso acto político de las juventudes del PSOE y sus aliados en el gobierno de la Generalidad.
Pero como esto del germen revolucionario es algo que sigue latente en el corazón de la izquierda y se hace resistente a todo intento de erradicación como puede ser la cultura, la educación, la sociabilidad, la actitud cívica (a éstos sí que les vendría bien una educación para la ciudadanía, pero de la de verdad, no de la de ZP) los jóvenes socialistas catalanes, esta vez con el apoyo de sus adláteres independentistas, comunistas y los del rosáceo color, se vuelven a manifestar el 8 de Agosto del 2005 contra la Iglesia Católica y más concretamente contra un grupo de jóvenes peregrinos católicos que estaban en Barcelona de paso para Colonia donde iban a asistir a la Jornada Mundial de la Juventud, presidida por el Papa Benedicto XVI. De nuevo, el motivo era la moral sexual de los católicos, con lo que estos jóvenes socialistas no están muy de acuerdo que digamos. Según las noticias de la prensa , cuando los más de 1.000 jóvenes peregrinos de la archidiócesis de Madrid se dirigían al Teatro de la Pasión de Olesa de Montserrat, fueron interceptados por un centenar de jóvenes que, portando la bandera de la Segunda República, y en una actitud claramente provocativa, proferían lemas vejatorios contra la Iglesia y su doctrina. ¿No nos retrotrae esta escena, con su bandera tricolor y todo, a las algaradas contra la Iglesia del año 31 cuando los incendios de templos y conventos? Se ve que el empeño de ZP en enlazar con la República tiene buen eco entre sus filas. Más que recordar la Historia, ZP se ha empeñado en revivirla y vaya si lo está consiguiendo. El dirigente de las Juventudes Socialistas Catalanas defendió este acto de acoso alegando que se hacía en protesta contra la moral sexual de los católicos. Y, claro, en este aspecto, cómo no va a estar justificado el acoso. ¡Faltaría más! ¡La moral sexual de los católicos al paredón! Natural; que se habrán creido estos católicos. Uno de los jóvenes peregrinos interpelados por los socialistas, expresó su sorpresa y estupor por la falta de respeto que habían encontrado en lo que se supone que es un país democrático, aunque también se congratulaba al ver que su testimonio servía de algo.
El partido socialista de Maragall-como el de ahora de Montilla- continuó durante todo el 2005 la política de hostilidad, acoso y persecución contra los católicos, enmarcada en la línea laicista radical que se ha instalado en el gobierno de ZP y concretamente en la Generalidad catalana, con el apoyo decidido de sus socios, tanto en Barcelona como en Madrid, de ERC e IU. Los ataques a la Iglesia llevados a cabo por la izquierda en general y por el PSOE en particular, tienen, en las palabras de cardenal de Madrid, debida respuesta a tan feroz y pertinaz acoso: “Ciertamente los actuales fanatismos religiosos no se curarán negando la verdad y el amor de Dios a través de fórmulas criptoreligiosas de un laicismo radical y autosuficiente…El amor a Dios no genera violencia, sino mártires”. Que se lo apliquen bien los herederos ideológicos de los dirigentes de la República del 31, empeñados en traer de nuevo a España el régimen marxista de sus ancestros políticos, con sus miles de mártires y muertos por defender la Religión y una idea de España distinta.