El calendario de la Organización de las Naciones Unidas marca el 24 de octubre como el "santo" y "cumpleaños" para acordarse de esas instituciones normalmente relegadas a lugares secundarios y que suele utilizar gente poco amiga de las voces altas y de las que los políticos y empresarios sólo se acuerdan cuando se inauguran para posteriormente pasar al olvido casi total y en la misma forma de adelgazamiento de los presupuestos dedicadas a ellas.
Pese a las revoluciones de la información, la comunicación y el conocimiento en las sociedades occidentales y aún más de acuerdo con ellas las bibliotecas públicas españolas han gozado durante los años 90 del anterior milenio y casi la decena de años de este segundo milenio del favor y visto bueno de administraciones europeas, estatales, de las comunidades así como de las locales. Esperamos que en el futuro con crisis y sin crisis siga siendo así. En caso negativo nunca faltan iniciativas sociales y culturales por parte de ciudadanos, organizaciones y empresas inquietos en este sentido.
Un sábado es un buen día para celebrar el Día Internacional de las Bibliotecas y por tanto que todas las bibliotecas públicas hagan partícipes de la celebración a sus usuarios lectores, visitantes y simpatizantes con la causa de la difusión y acceso a la cultura y la educación independientemente de la edad, condición social, sexo, religión, estado civil, tendencia sexual, riqueza, pobreza o todos aquellos apartados en los que se encuentren clasificados los ciudadanos por las cada día más sofisticadas empresas de mercadeo o márquetin.