En los últimos años en que proliferan toda clase y género de tertulias en nuestros medios de "incomunicación", es decir, radio, televisión, prensa e Internet, las Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid y algunas de la Comunidad de Madrid vienen organizando desde hace unos años las tertulias filosóficas, que tratan como el nombre muy bien dice de Filosofía, es decir, del amor o afición a la virtud de la sabiduría, la prudencia, incluso hay algunos que la fe, aunque esto último parece que cada vez menos.
Las televisiones y radios, sin embargo, son incapaces, por su parte, de salir de los tópicos y lugares comunes manidos, los tópicos de la política y la economía, de los desagües del poder, de los gobiernos locales, autonómicos y nacionales, de cómo se accede al poder. Parece que nuestros periodistas aspiran a sustituir a los propios políticos y se empeñan en aconsejarles, asesorarles y demás.
Sin embargo las tertulias filosóficas de las Bibliotecas Públicas son otra cosa. Se trata de temas presuntamente cultos con lenguaje llano, que entiende todo el mundo, como son la felicidad, el encuentro de pareja y la vida en común, aunque tampoco se descartan temas políticos y económicos de interés de todo el mundo.