De esta forma surgía la Institución Colombina como gestora de la Biblioteca Capitular, la Biblioteca Colombina, el Archivo de la Catedral, la Biblioteca del Arzobispado y el Archivo General del Arzobispado. Tanto Arzobispado como Cabildo conservaban la propiedad de sus fondos, y todos ellos, excepto el Archivo de la Catedral, se mantenían en su ubicación de siempre: la Biblioteca Capitular y Colombina en la Nave del Lagarto, la Biblioteca del Arzobispado en la esquina suroeste de la planta alta del Palacio Arzobispal, y el Archivo General del Arzobispado, en la zona noroeste de la planta baja.