Como cualquier servicio público, la biblioteca móvil ha de tener a la sociedad como medida a la hora de concebir sus servicios, de fijar sus objetivos, de planificar sus actuaciones, de establecer sus procesos, y de evaluar e interpretar sus resultados. La crisis económica actual se ha sumado al cúmulo de transformaciones que se vienen sucediendo desde hace pocos años que, si bien no conllevan un carácter negativo como la primera, sí podrían mostrarse como verdaderas amenazas para una visión tradicional de la biblioteca. La modernización paulatina de los servicios bibliotecarios móviles demuestra claramente su capacidad para convertir estos momentos de transición en verdaderas oportunidades para mejorar ante una sociedad cambiante, con mayores componentes de virtualidad, global y diversa y cada vez más exigente.