Los vocabularios y códigos lingüísticos han sido, desde siempre, elementos insustituibles en los procesos de gestión documental y en la elaboración de las estrategias de búsqueda. En consecuencia, su construcción y administración está asociada a las funciones de bibliotecarios, archiveros y documentalistas, que durante muchos años han diseñado estructuras de conocimiento universales o especializadas respecto a las cuales poder referenciar el contenido de los documentos.