Las bibliotecas de ciencias de la salud ya no son hoy en día un almacén de recursos de información, sino centros para la generación y difusión del conocimiento científico, para el cuidado de los pacientes, la formación y la investigación. Los bibliotecarios destinados en ellas, deben de conocer los recursos más adecuados, en los diferentes formatos, gestionar los fondos propios y formar a los usuarios para encontrar la información precisa en el desarrollo de su actividad asistencial, docente e investigadora.