Nada tiene que envidiar la Biblioteca Nacional de España a sus hermanas más célebres repartidas por el mundo. De hecho, la veterana institución, que está a punto de cumplir 300 años (marzo de 2012) ocupa el cuarto lugar en riqueza patrimonial, sólo superada por la del Congreso de Estados Unidos, con sede en Washington; la British Library y la Biblioteca Nacional de Francia.
Es un motivo más para celebrar a la BNE. Las celebraciones del tricentenario acaban de arrancar con una exposición que muestra parte de sus joyas en un recorrido que se convierte en un auténtico viaje por el tiempo y enfocado no tanto a los asiduos e investigadores sino para aquellos que no conocen bien el valor de sus fondos.
Prepárense pues para dejarse soprender, para colocarse, por ejemplo, frente a los dos manuscritos autógrafos que la BNE posee de los 'Códices Madrid I y II' de Leonardo da Vinci, unos tratados de estática, mecánica y geometría, donde las explicaciones, acompañadas de minuciosos dibujos, permiten acercarse a los mecanismos creativos del genio renacentista y comprobar cómo practicaba un tipo de escritura peculiar por su trazado de derecha a izquierda. ¿Un afán de ocultamiento o simplemente la expresión de un zurdo? Y, en frente, el célebre 'Commentarius in Apocalypsin' del Beato de Liébana.