Entrar en una biblioteca ya no es lo que era. La visión de un centro lleno de libros en papel, que antes sólo había de esos, ha evolucionado. Lo ha hecho y lo está haciendo porque estos centros, de algo más que préstamo de libros, se saben adaptar a los tiempos que corren. Sin embargo, y pese a los que muchos puedan pensar, innovar en una biblioteca no es sólo cuestión de tener e-books.
En términos generales, a la hora de desarrollar trabajos de gestión bibliotecaria se están comenzando a utilizar Sistemas Integrados de Gestión Bibliotecaria (SIGB) que permiten la automatización de las tareas clásicas de adquisición, catalogación, etc. Así, por ejemplo, se crean catálogos automatizados que son algo más que un simple listado de libros o documentos ya que permiten la incorporación de imágenes, índices, resúmenes y enlaces a información externa, ofreciendo, además, un acceso personalizado a los mismos.
Sin embargo, ésta no es la única innovación que este tipo de instituciones han incorporado a su día a día. Sistemas informatizados de control antihurto que facilitan al usuario el préstamo y la devolución de documentos de forma autónoma, documentos de la propia institución digitalizados o instrumentos de comunicación interna y con el usuario como, por ejemplo el correo electrónico, las páginas web o las herramientas 2.0 son otros de estos avances que hacen más fácil el día a día de una biblioteca tanto para sus trabajadores como para sus usuarios.