La nuestra nunca ha sido una profesión que dé para mucho". María Gómez tiene 27 años e ingresó en el cuerpo de bibliotecarios en la última promoción. Pasea por la sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional (BN) horas antes de que en ella se inaugure la muestra 150 años de archiveros y bibliotecarios. La acompaña el comisario de la exposición Manuel Carrión, de 78 años, que antes de jubilarse fue subdirector general de la BN y a quien María escucha con la atención de una discípula.
Les separan, entre otras cosas, varias generaciones e Internet, pero les une una reivindicación histórica del cuerpo: las carencias de personal. "La falta de medios ha sido motivo de llanto perpetuo, pero en la actualidad es una demanda que está más subsanada en la profesión". Manuel aclara que cuando habla de la profesión se refiere sobre todo a los bibliotecarios de entidades privadas. "En la España de las autonomías, hasta el pueblo más pequeño tiene bibliotecas. Ahora no faltan bibliotecas para el pueblo. Falta pueblo para las bibliotecas", lamenta.