Un libro escolar pesa alrededor de 780 gramos. Si lo multiplicamos por ocho (el número de asignaturas que estudia un niño de primaria), el peso de la mochila llega a rondar los siete kilogramos. Un peso que día tras día afecta al desarrollo físico de los alumnos, en especial a los de Primaria.
Muchos padres se quejan de esta excesiva carga que en muchos casos sobrepasan entre el 20 y el 30% del peso corporal del niño, cuando lo que recomienda la Asociación Española de Pediatría es que no esté por encima del 15%.
La Junta de Andalucía pretende acabar con este problema y se encuentra desarrollando un proyecto para implantar en algunos centros escolares de la ciudad el uso de libros digitales en vez de los de papel. Desde la delegación de Educación de Cádiz se señala que «aún estamos a la espera de ver que colegios van a colaborar, pero esperemos que la iniciativa se pueda llevar a cabo el curso que viene».
No serán los únicos. El pasado 12 de julio, el consejero de Educación, Francisco Álvarez de la Chica, anunciaba que serían un total de 80 centros andaluces los que experimentarían con los libros de texto en soporte digital. En concreto, para sus alumnos de 5º y 6º de Primaria y 1º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Para la puesta la puesta en marcha de esta medida, la Consejería está preparando «un decreto que va a permitir adaptar la normativa vigente de libros de texto a esa nueva realidad».