Postponen su ‘Navidad’. Tratan de ‘leer’ el futuro de un mercado que se empieza a mirar en el espejo de su definición nacional. A toda velocidad, lo justo para haber duplicado la penetración de los lectores digitales en España en sólo un mes, pero aún a cuentagotas y por la puerta de la orfandad de contenidos. Ni un crecimiento del 500% durante el último trimestre -según el balance de Todoebook-, ni las más de 100.000 unidades de e-readers ya en manos de usuarios españoles pueden opacar que el mercado nacional aún mira con reservas y de lejos el boom’ global. La ‘revolución’ del e-book será, como mucho, ‘de terciopelo’ y no antes de primavera.
No eran sólo los estudios de Todoebook los que confíaban en los presagios de la firma de componentes informáticos Netronix: 2009 sería el ‘bautismo’ del e-book en las aguas del mercado nacional. Lo ha sido para los e-readers, pero en el gota a gota, lo justo para convalidar las previsiones más ‘prudentes’ de la industria española, las que descuentan que si 2009 fue clave para dar a conocer el producto entre los consumidores y convertirlo en un 'gadget' atractivo, 2010 tendrá que ser el año de la consolidación para los editores. El kindle fue en Navidad el producto más vendido de Amazon, que comercializa ya tantos títulos digitales como en papel. Nada que se haya contagiar al mercado español, aunque sólo en diciembre se vendieron 50.000 lectores, la mitad del total. Si esperaban 140.000 unidades al cierre de año, se conforman por ahora con un 40% menos, aunque han cumplido con casi un semestre de adelanto sus previsiones de rebasar el parque de 100.000 e-readers que 36L (la sociedad que ha lanzado la web Leqtor) descontaba para finales de 2010. Lo de los contenidos será otra historia: El año cero de los e-readers no será el ‘año uno’ del libro digital. No en España. Lo saben los editores. La carrera desde ahora ya no es la curiosidad de los usuarios, sino la de precios, aplicaciones y ofertas a los lectores. Y su ‘hora de la verdad’ la del ‘bautismo’ oficial de la plataforma digital de Planeta, Random House Mondadori y Santillana en abril con más de 7.000 títulos. Será, ya, con el nuevo Tablet de Apple en la carrera de los lectores.
Ni la inseguridad jurídica -sin ley de propiedad intelectual adaptada aún- ni las obligaciones de certificados digitales e identificación de tarjetas SIM y la indefinición de un mercado aún por modelar han invitado hasta ahora a espantar los fantasmas de las editoriales, los libreros, los agentes o los autores, a invertir en la digitalización de libros, o a firmar acuerdos de cesión de derechos poco más allá de una tendencia casi experimental.
Tarde
By Daniel (no verificado)Al igual que ha ocurrido con la música y las películas, que los distribuidores lleguen tarde al mercado solo supone el caldo de cultivo para la creación y crecimiento del mercado "pirata" que luego es imposible de parara.
Y yo que creía que los editores habían aprendido de las discográficas y las productoras...