Hoy la agencia del ISBN ha comenzado a cobrar a todos aquellos editores y autores que quieran publicar libros. Este servicio, que antes dependía del Ministerio de Cultura y era totalmente gratuito, fue transferido a la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) hace un año. Entonces la Federación anunció que no tenía previsto cobrar, pero muchos editores ya se lo imaginaban. A partir de hoy incluir un título, si es para "editoriales ya registradas", costará unos 5 euros (45 euros por 10 títulos, un precio que disminuye a medida que se amplía la lista de registro de códigos). Y si es el propio autor quien se la autoedita, 45 euros, según las tarifas publicadas en su web.
El Cultural ya advirtió en el pasado mes de enero que "el Ministerio de Cultura, con Rogelio Blanco al frente de la dirección general del Libro, se había desentendido por completo del Registro del ISBN, privatizando el servicio y cediéndolo, sin concurso público, a la Federación del Gremios de Editores con el argumento 'de que era una vieja reivindicación'... Y se prevé lo peor: que la Federación cobre al usuario por un servicio que era gratuito. ¡Vaya negocio! ".
Mucho más, la Federación recibió del Ministerio unas subvención de 350.000 euros por el traspaso del registro. Como ya se ha dicho, no hubo concurso público. Todo fue firmado por González Sinde y la Generalitat de Cataluña. ¿Y qué hacía la Generalitat en este acuerdo?
España se adhirió a la Agencia International Standard Book Number (ISBN) en 1973. El ISBN se creó en Berlín en los sesenta, siguiendo la iniciativa de editores británicos de numerar los libros con unos dígitos que identifican al país, editor, título y un dígito de control que valida el código. Era una iniciativa de carácter privado, pero de uso público y voluntario. El problema se crea cuando el Ministerio de Cultura, en medio de la negociación del Estatut, transfiere el ISBN a Cataluña como si fuera una competencia de Estado, cuando no es más que un contrato privado entre la Agencia ISBN y el Ministerio.