Europeana, la gran biblioteca europea digital, llegará a la web este otoño, pero la comisión Europea reconoce que hacen falta más fondos si se quieren cumplir los objetivos marcados en el año 2007.
El saber ocupa lugar. Hace 15 años, cuando las enciclopedias se vendían en papel, ocupaba varios tomos. Luego llegó Encarta y con ella la fiebre de las enciclopedias en CD, que redujeron el espacio a unos pocos CD y DVD. Ahora, en la era de la enciclopedia on line, el saber sigue ocupando lugar: está diseminado en servidores y centros de datos que soportan una elevada carga de visitas, actualizado de forma periódica y muchas veces sin poder participar de los beneficios de la publicidad, como ocurre en las web comerciales.
Mantener una enciclopedia en la Red cuesta mucho dinero, y la Comisión Europea se ha dado cuenta. Está a punto de estrenar Europeana, una enciclopedia de contenidos culturales —música, libros y vídeos, entre otros— del Viejo Continente. Pero hacen falta fondos. No basta con los 120 millones que el Gobierno de la Unión desembolsará a lo largo de los dos próximos años. «Aunque los Estados miembros han realizado progresos considerables para que haya más contenidos culturales accesibles en Internet, necesitamos más inversión pública y privada para acelerar la digitalización», dice la comisaria europea de Sociedad de Información, Viviane Reding.