Los fondos nacionales sumarán un 10% en la segunda edición de la biblioteca digital europea. Europeana tras su primera salida, en la murio de éxtio, ya está disponible. Las casas universales del libro nacen con un mal genético que las marca para morir en manos de su peor enemigo. Si la biblioteca de Alejandría, el primer monumento a todas las culturas de esta era, terminó consumida por las llamas, alrededor de 18 siglos más tarde, Europeana, el proyecto que nace para reunir la cultura de Europa, murió por las llamas del siglo XXI: una sobrecarga en la Red.
Pero lo de la biblioteca europea fue un k.o. por borrachera de éxito, ahogada por los más de 10 millones de visitas que tuvo el primer día de su lanzamiento, el pasado 20 de noviembre, doblando las estimaciones sobre las que se había desarrollado el proyecto. Más aún, 3.000 usuarios seleccionaron los mismos contenidos en el mismo instante, complicando aún más el servicio del archivo digital. ¿Demasiada casualidad o un abordaje de hackers del ciberespacio? Desde la Comisión Europea no saben responder.
Tras este primer dorado tropezón, los expertos de Europeana y Bruselas decidieron cerrar temporalmente la página para aumentar su capacidad. Aunque la web todavía se encuentra en un estado provisional (beta), un portavoz del Ejecutivo comunitario señaló que el lanzamiento definitivo estará listo para finales de la próxima semana.
De esta manera los responsables de la página, que cuesta dos millones de euros al año y se gestiona desde La Haya (Holanda), tendrán una nueva oportunidad para paliar los errores de la primera edición, no sólo técnicos sino sobre todo de caballerosidad, que irritaron a los países colaboradores. Francia, país coordinador del proyecto, volcó el 52% de los contenidos, muy lejos del segundo de la lista, Reino Unido, que contaba en la web con un 10%, o del 1,4% de España.