El flamante delegado de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, Fernando Villalonga, ha desvelado hoy durante una visita a las obras de la futura biblioteca de Carabanchel –que ya están terminadas– las líneas maestras de la nueva gestión de este área en el consistorio. Villalonga ha convertido este primer acto oficial en un símbolo de lo que quiere hacer con la cultura en la capital.
Villalonga, que ha sido diplomático varios años en EEUU, quiere trasladar a Madrid una experiencia típica de los países anglosajones, donde no se concibe que los ciudadanos no dediquen unas horas de trabajo voluntario semanal en favor de la comunidad. Por eso ha pedido públicamente «la ayuda y la colaboración» de los ciudadanos para poder poner en marcha futuros proyectos que involucren a los vecinos de los barrios con sus bibliotecas y centros culturales.
Además, ha ofrecido a las tres asociaciones de vecinos de ese distrito que participen, junto a la Dirección de Archivos y Bibliotecas del Ayuntamiento, en la selección de personas que puedan colaborar en esos centros y, en el futuro, en otros de animación cultural. «Una vía es que bibliotecarios y archiveros jubilados puedan colaborar unas horas con esos centros, aunque los criterios científicos, el material y la tutela serán siempre del Ayuntamiento», ha puntualizado el delegado.