La Biblioteca Británica se ha propuesto la titánica tarea de salvar todos los resgistros digitales de todas las páginas web.
A estas alturas en nuestra llamada 'sociedad del conocimiento' gran parte de los saberes humanos se guardan y se comparten en Internet. La nueva herrramienta proporciona evidentes ventajas, como la posibilidad de trascender las fronteras del tiempo y el espacio o la velocidad a la hora de compartir información.
Pero también algunas dificultades: el volumen de información es enorme, desorganizado y, muchas veces, fugaz. Miles de webs desaparecen cada día mientras se crean otras otras miles.
Frente a ello la Biblioteca Británica se ha propuesto una tarea mastodóntica: recoger y guardar todos los registros digitales del mundo 'online'. El objetivo es complicado ya que se crean muchos recursos relacionados con la actualidad o eventos puntuales que luego se retiran. Es el caso de los sitios relacionados con las Olimpiadas en China, o más recientemente, los recursos de la Casa Blanca vinculados a la era Bush, todos ellos ya eliminados.