A mediados del pasado mes de julio, la empresa Dragados entregaba al Ministerio de Cultura la obra del futuro Archivo Histórico de Asturias, ubicado en la antigua cárcel de Oviedo. Un proyecto de 16 millones de euros, con diseño de la arquitecta Remedios Fernández-Carrión, que está previsto inaugurar a finales de año, según confirmaron a LA NUEVA ESPAÑA fuentes próximas al Ministerio, que financia las obras.
La contratación del traslado del Archivo desde sus actuales instalaciones, en el monasterio de San Pelayo, es un proceso complejo cuya tramitación ya está en marcha. A partir de su adjudicación, se efectuará en ocho semanas. Será, con toda probabilidad en el otoño. Los fondos casi se han quintuplicado en los últimos nueve años. Se ha pasado de 28.000 cajas que había en enero de 2000 a las 135.000 que hay en la actualidad.
Lo previsible es que el fondo documental crezca a un ritmo muy superior a los dos kilómetros de estanterías por año y el edificio rehabilitado se inaugurará con unos 56 kilómetros de estanterías. Un espacio que, de continuar creciendo los fondos al ritmo actual -y es previsible que así sea-, podría quedar pequeño a medio plazo. El proyecto, en previsión, contempla la posibilidad de construir más estanterías en el bajo cubierta y con ello podría llegarse hasta las setenta. El Archivo comenzará a andar con prácticamente el 50 por ciento de su espacio ocupado, porque unos 22 kilómetros de estanterías ya están organizados.
Además de los fondos documentales que custodia, tanto en las Pelayas como en los cuatro depósitos de los que dispone en el exterior, son varias las instituciones y administraciones públicas que están aguardando su apertura para entregar sus archivos. Se prevé que se incorporen los de la Administración del Principado, el Fondo Histórico Judicial, archivos de varios juzgados, los del Instituto Nacional de Estadística, el Catastro de Oviedo y la antigua Ensidesa. Es probable, asimismo, que se sumen los de los astilleros de Gijón.