El conseller de Cultura y Mit-jans de Comunicació, Joan Manuel Tresserras, consideró ayer que la bibliotecas serán lugares de “reflexión pública” en un futuro. A modo de ejemplo, las comparó con el papel de las iglesias, espacios donde uno se siente “tranquilo”, “sereno”, y que favorecen la reflexión. “La gente leerá y pensará, y lo hará de forma asistida” dijo.
Tresserras participó ayer en la presentación del proyecto cultural Imagina la biblioteca pública del segle XXI, en el Palau Moja de Barcelona. Se trata de un proceso de debate participativo con el fin de diseñar un futuro sistema bibliotecario catalán propio que dé respuesta a las necesidades cambiantes de la ciudadanía.
Tresserras consideró que los “automatismos” adquiridos en el marco de la familia o de la escuela y que ahora son básicos en la mayoría de nuestras decisiones, “serán menos útiles” en el futuro porque la sociedad está cambiando. Por su parte, la directora general de Cooperació Cultural, Anna Falguera, comentó que las bibliotecas llevan a cabo una tarea “transversal”, ya que están inmersas en ámbitos como los de la educación, la cultura y la nueva ciudadanía. Por eso, y aprovechando el buen momento que están viviendo este tipo de equipamientos -con la inauguración de nuevas bibliotecas y la ampliación de los servicios que ofrece- es un buen momento para replantear el sistema “de lectura pública” en Catalunya. Este proceso de replanteamiento durará entre seis y nueve meses y girará entorno a siete grandes temas: la “carta de servicios” que tienen que ofrecer las bibliotecas a los ciudadanos; la gestión de los fondos documentales; si se tienen que hacer nuevas bibliotecas teniendo en cuenta el rumbo cabe el mundo digital y virtual; los recursos humanos; la promoción; la digitalización y los recursos económicos. El proceso se iniciará con una consulta a “colaboradores externos” a fin de que hagan una reflexión sobre los sistema bibliotecario actual. Se recogerá la opinión de filósofos, periodistas, sociólogos y economistas, entre otros.