Las bibliotecas han sido siempre lugares tranquilos y ensimismados donde los bibliotecarios intentaban ordenar el mundo con sus libros. Pero todo eso ha cambiado y se ha puesto patas arriba al irrumpir las nuevas tecnologías y convertirlas en lugares donde los usuarios escuchan música, ven películas, se reúnen y comparten experiencias, además de leer libros y otras publicaciones. Cada día se comercializan nuevos soportes electrónicos y la digitalización de todo tipo de contenidos es la norma. ¿Tiene sentido almacenar libros? ¿Tienen futuro las bibliotecas si ahora se puede descargar todo de Internet? Los responsables de las bibliotecas de Barcelona, que pusieron en marcha el Plan de Bibliotecas en 1998 para modernizar estos equipamientos, han hecho balance y han reflexionado sobre su futuro en unas jornadas.
Javier Celaya, fundador del portal cultural dosdoce.com, ha coordinado uno de los encuentros celebrados en la Biblioteca Joan Fuster, en los que han participado responsables de algunas de las bibliotecas más importantes de Europa y América, como la Library 10 de Helsinki, la Biblioteca de La Haya y la Biblioteca Pública de Nueva York. Según Celaya, en el mundo analógico había cabeceras, editores y bibliotecarios con crédito que aconsejaban lo que había qué leer, mientras que en el mundo digital se accede a la información sin reflexionar y de forma inmediata.