Las siete vidas de los libros

Los libros no se tiran. Hay quien opta por acumular polvo y volúmenes en sus estanterías, pero cada vez son más los albaceteños que, convencidos de que no van a leer el mismo libro dos veces, lo llevan a la Biblioteca Pública del Estado para que lo puedan disfrutar otros. Aquí vale todo, desde los best seller trasnochados hasta los libros de coleccionista. El objetivo es alargar la vida de millones de páginas e interesantes historias.

Hay cuatro caminos para las donaciones. Si los libros son de interés, están en buen estado y la Biblioteca no tiene esos ejemplares, se los queda. La segunda opción es ofrecer los volúmenes a las bibliotecas municipales de la provincia para completar sus colecciones.

La tercera vía consiste en ofrecer los libros, en su mayoría de literatura infantil, a las asociaciones y entidades, como casas de acogida. Y, finalmente, los libros que no hayan servido para ninguna de las tres opciones se sitúan en una cesta, en la sala préstamo, para que los cojan los lectores de la Biblioteca.

No habrá cementerio para los libros mientras haya lectores interesados en ellos. De todas formas, las donaciones son una ínfima parte de la colección de la biblioteca de San José de Calasanz. Aunque sus instalaciones han sido beneficiarias a lo largo de los años de herencias de valor incalculable, sólo este año se han invertido 99.023 euros en adquirir nuevos materiales, desde novelas hasta DVD o revistas.

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