Las vacaciones de unos reducen la posibilidad de otros de visitar la biblioteca

La época estival, que ya ha sobrepasado su ecuador, suele ser sinónimo de buen tiempo y de vacaciones. Muchos lucenses optan por disfrutar del sol escapándose a la costa o bien tostándose en la piscina, pero también son muchos los que aprovechan estas fechas para acudir a la biblioteca y gozar de la buena literatura, echar un vistazo a la prensa del día o, si no queda más remedio, prepararse para los exámenes de septiembre. Pero, ¿qué pasa cuando los derechos de estos ciudadanos se ven limitados por el derecho a las vacaciones de otros ciudadanos?

Una situación así es la que se vive en la Biblioteca Nodal de Lugo que, al igual que ocurre con el resto de las bibliotecas gallegas dependientes de la Xunta, cierra sus puertas por las tardes durante los meses de julio y agosto. Los horarios de apertura y cierre, más que adaptarse a las necesidades de los usuarios, se adaptan a las vacaciones del personal. Es cierto que los trabajadores están en su derecho de disfrutar de sus días de descanso; no obstante, el problema radica en que desde la Xunta alegan que no están en condiciones de cubrir esas plazas, motivo por el cual la entidad se ve obligada a permanecer cerrada en horario de tarde.

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