La pregunta ya no es si leeremos en pantalla o en papel; la pregunta es cómo leeremos en pantalla. El cambio en la expresión es sustancial: la lectura en pantalla ya está aquí. Lo que no sabemos es si ya está la literatura. Ni qué será de las librerías, que cada vez suenan más como las grandes damnificadas.
En España, las editoriales reconocen que se han visto espoleadas por las empresas de tecnología para adaptarse, pero también saben que no hay escapatoria. Según el reciente estudio sobre La Digitalización del Libro, elaborado por el portal Dosdoce.com, un 57,8% de las 277 editoriales consultadas cree que la definición del modelo on-line es la principal prioridad para 2010, seguido de la formación del personal en nuevas tecnologías (33,6%) y del establecimiento de los derechos de autor digitales (27,8%). La importancia de la digitalización se ve refrendada por las dos conferencias que se celebran hoy en Madrid: las I Jornadas sobre la transformación de los hábitos de lectura con las nuevas aplicaciones, organizada por ANELE, y E-book, la puerta on-line a la cultura impresa, puesta en marcha por Telefónica.
Otro dato más del boom digital. Aunque el porcentaje de lectores de e-books todavía es bastante despreciable en España, una editorial como Harlequín, especializada en novela romántica, ha generado en el último año un volumen de negocio de un millón de euros con la venta en PDF de sus libros a través de su web para leerlos en ordenador.