Mucha gente que desea leer libros electrónicos empieza a descubrir que lo puede hacer también con los smartphones o teléfonos inteligentes que lleva en el bolsillo. Y le gusta poder ahorrarse entre 250 y 350 dólares, que es lo que se habría gastado en otro aparatito.
"Estos lectores de libros electrónicos que cuestan tanto dinero sólo hacen una cosa", dice Keishon Tutt, una farmacéutica tejana de 37 años que compra entre 10 y 12 libros al mes para leerlos en su iPhone de Apple. "Me gusta tener un aparato multifuncional para ver mis películas y escuchar mis canciones".
Amazon, Barnes & Noble y otra serie de pequeñas empresas han sacado a la venta programas de lectura de libros para el iPhone y otros dispositivos electrónicos portátiles. Una de cada cinco de las más recientes aplicaciones para el iPhone ha sido un libro, según Flurry, una empresa de investigación que estudia las tendencias de los dispositivos portátiles.
Toda esta actividad plantea una pregunta: ¿Se halla el futuro de la lectura en los dispositivos específicos como el Kindle o en los más versátiles como los móviles? Hasta el momento, los programas de libros electrónicos para los móviles no parecen afectar a la demanda de lectores de libros electrónicos con una sola función. Según el grupo Codex, una consultora del sector publicitario, cerca de 1,7 millones de personas tienen uno y su número podría alcanzar los 4 millones al final de la temporada navideña.