La Fundación SM publica cada año un completo y detallado estudio del estado de la literatura para niños y jóvenes en España y América Latina titulado 'Anuario sobre el libro infantil y Juvenil'. En la entrega correspondiente a este 2010 incluye un denso conjunto de datos que expresan con elocuencia el dinamismo del sector. Como, por ejemplo, que su crecimiento en volumen durante 2009 fue nada menos que de un 11%, lo que representa el 10% del mercado total del libro. Por otra parte, en 2008 se editaron casi 12.000 nuevos títulos (el número de títulos vivos llega hasta los 50.000), con una tirada media de 5.000 ejemplares, unas ventas totales de 35 millones de libros y una facturación global de 327 millones de euros.
Semejantes cifras configuran un panorama inabarcable para los padres, maestros o bibliotecarios que, no lo olvidemos, son los principales compradores de los libros que los niños y, en menor medida, los jóvenes leen. Lo cual hace imprescindible la labor de orientación que realizan los libreros y los medios especializados. Más aún cuando en ese todo indiferenciado conviven libros de calidad muy desigual, temáticas diversas y destinatarios de toda edad.
Más allá del análisis detenido de la edición del libro infantil y juvenil que requeriría un espacio más extenso, cabe destacar dos hechos de relevante trascendencia para el futuro del sector. Se trata de la irrupción de un doble fenómeno que se registra desde hace unos pocos años y que consiste en la aparición de librerías y editoriales de reducidas dimensiones dedicadas a la Literatura Infantil y Juvenil bajo comunes criterios de excelencia, profesionalidad y buen gusto.
En ambos casos son empresas que surgen del impulso vocacional de personas caracterizadas por una intensa pasión por el libro infantil y que afrontan su aventura conscientes del riesgo que representa remar a contracorriente del poder de los poderosos grupos editoriales, con sus redes de distribución, y de las cadenas de librerías y las grandes superficies comerciales. A su favor cuentan con una acreditada profesionalidad, una ilusión a prueba de crisis y el apoyo de lectores cada vez más numerosos que valoran su apuesta de calidad y que desean ofrecer a sus hijos o alumnos los libros que unas publican y las otras venden.