Proliferan los clubes de lectura, impulsados por las bibliotecas

La lectura es un acto personal e íntimo, pero también se puede compartir. Impulsados en su mayoría por las bibliotecas públicas de nuestro país, se han extendido en la última década los denominados clubes de lectura, puntos de encuentro de lectores que disfrutan y aprenden con el intercambio de opiniones e ideas sobre obras literarias acordadas de forma previa. Estos servicios gratuitos se organizan en general en grupos compuestos por un máximo de 20 personas. Todas ellas reciben los libros en régimen de préstamo de los fondos bibliotecarios y participan con frecuencia en otras actividades culturales complementarias en torno a sus lecturas.

Lectores, libros y un coordinador. Con estos tres sencillos ingredientes se puede elaborar una receta de éxito para fomentar el interés por la lectura y los libros entre la población: un club de lectura. Tal como lo define Blanca Calvo, directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara y una de las principales impulsoras de esta actividad en nuestro país, "un club de lectura es un grupo de personas que leen al mismo tiempo un libro". Pero la definición no se queda ahí.

El término 'lugar de encuentro' que va unido al club de lectura implica que este es también un espacio para compartir, intercambiar y exponer ideas y opiniones sobre las obras leídas. Significa complementar la actividad lectora con otras experiencias que permiten a sus integrantes desarrollar habilidades y competencias intelectuales y elevar su nivel cultural.

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