"Solemos utilizar la tecnología como si fuera una tabula rasa, vacía de significado, y, sin embargo, en contra de lo que se cree, la tecnología nos lleva por un camino determinado", expone Marién Martín, bibliotecaria de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación del Campus oscense, que ayer participó en una actividad programada por El Club de la Palabra, del que es impulsora.
n esta sesión del ciclo Leer entre líneas, Martín proporcionó pautas para la lectura del libro Tecnópolis: La rendición de la cultura a la tecnología, escrito por el sociólogo Neil Postman a principios de los 90.
Según la bibliotecaria, Postman fue una persona preocupada por la situación a la que se había llegado en el periodo que él denomina "tecnópolis", en el que la tecnología consigue tal peso y tal desarrollo que se sitúa incluso por encima de la cultura. Marién Martín asegura que su visión es "constructiva", ya que apuesta por hacer un uso de la tecnología en relación con las necesidades humanas.
"En este sentido aporta una valoración muy interesante, ya que las tecnologías no sólo nos permiten "avanzar", sino que también eliminan a su paso saberes, formas de relación, etcétera. Neil Postman viene a decir que la tecnología se desarrolla hasta sus últimas consecuencias", subraya Martín.
Otra línea que propone Postman es que bajo las sombras que proyecta el resplandor de la tecnología, se oculta la ideología, de manera que existe una simbiosis entre contenido y forma. "La tecnología favorece el desarrollo de unas aptitudes y habilidades y no de otras", manifiesta la bibliotecaria.
Marién Martín plantea también la influencia de este determinismo tecnológico que describe Postman, en las ciencias humanas. "Las ciencias sociales funcionan de otra forma, trabajan con personas, no con hechos físicos. Lo que comenta Postman es que la metodología y la lógica que impera en las ciencias naturales se está trasladando a las humanas, y esto no es viable porque no responden al mismo esquema. El hecho social, la cultura, los símbolos, las cosmovisiones, aquello que nos justifica como humanos, es subjetivo, ambiguo y complejo, y por tanto quedaría fuera del paradigma científico que reduce los objetos de investigación a meros números y estadísticas".