“La Ciudad de la Cultura es impresionante. La verdad es que sería un placer trabajar aquí”. Estas fueron algunas de las palabras con las que Sally McCallum, considerada como una de las mayores figuras de la biblioteconomía de los últimos 30 años y responsable de proyectos digitales en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washington, elogiaba las instalaciones del Gaiás
En los años 90 comenzó el proceso de digitalización de la Biblioteca del Congreso de Washington. ¿Cuándo y cómo exactamente comenzó dicho proceso?
La verdad es que se trató de una iniciativa revolucionaria, e incluso visionaria, que partió desde el interior de la propia biblioteca del Congreso. Queríamos introducirla en la red, pero nadie sabía cómo hacerlo. En los primeros días la puesta en marcha del proyecto, pensamos que sería interesante tener acceso a ordenadores y a Internet, pero nunca habíamos hecho nada por el estilo. Aún así tuvimos un líder de proyecto muy dinámico y se consiguió una buena cantidad de dinero que aportó el Congreso para desarrollar este ambicioso programa.
¿El programa se desarrolló también con el propio personal de la biblioteca?
No. Con la aportación económica que recibimos, fuimos capaces de contratar a personal para ponerlo en marcha. Pese a que la iniciativa se gestó en la biblioteca, participaron otras personas, ya que, al mismo tiempo teníamos que seguir dando nuestros servicios a diario. Hay que tener en cuenta que cada año llegan alrededor de 300.000 libros y que contamos con un enorme catálogo.
Tras su puesta en marcha, la web de la biblioteca del Congreso llegó a ser la más visitada de todo el mundo. ¿Cuáles fueron las claves de este éxito?
La verdad es que no sabemos a ciencia cierta el por qué ... En cualquier caso, realizamos muchos y diferentes análisis para asegurarnos de que estábamos cubriendo todas las distintas áreas y diversos materiales. Tuvimos que revisar varias veces los contenidos y cubrir ciertos huecos que había en algunas disciplinas.
¿Esta herramienta de archivo digital está abierta a todo el mundo o sólo a investigadores?
En general todos los contenidos de nuestra web están abiertos al público. Se puede ver todo lo que está digitalizado. Sin embargo, hay ciertos volúmenes a los que tenemos que aplicar los derechos de autor y cosas por el estilo. Por tanto, no podemos permitir el acceso a todos los volúmenes que poseemos, precisamente por estas restricciones a las que estamos sometidos. De todos modos, suponen un pequeño porcentaje de todos los materiales que tenemos. Incluso ahora se está comenzando a expandir un área dedicada a la digitalización de imágenes.