Google lo es ya todo en la Red. Ha indexado, organizado y dado sentido a Internet. Se ha convertido en la puerta mayoritaria de entrada al ciberespacio. Además, ha ofrecido al ciudadano correo electrónico; portales de noticias, y mapas del mundo, la Luna y Marte. Ahora se atreve a entrar en un coto que hasta ahora había sido casi exclusivo para otros dos grandes: Microsoft y Apple. Según anunció la compañía en junio, desarrollará un sistema operativo para ordenadores. Google se expande, y parece conocer pocos límites.
Ha pasado más de una década desde que la empresa naciera en California, en el garaje de dos estudiantes de la Universidad de Stanford. Ahora es un gigante de la Red. Como tal, tiene en su cuadro directivo a mitos vivientes de Internet, como Vint Cerf, uno de los creadores de la arquitectura de la Red, vicepresidente y evangelista jefe de la compañía. Para él, el ofrecer un sistema operativo adaptado a la Red es un paso lógico en Google y beneficioso para el internauta. Primero, porque será gratuito. Segundo, porque será libre, abierto a modificaciones y mejoras por parte del usuario.
"Nuestra intención es compartir lo que sabemos sobre cómo construir sistemas operativos eficientes", explica Cerf en las oficinas de Google en Washington. "El sistema operativo, Chrome, está diseñado pensando en el usuario que, sobre todo, navega por la Red. Además, está muy orientado a los netbooks". Son ordenadores portátiles pequeños, sencillos y de poca potencia, útiles en la navegación online y el uso del e-mail.
Microsoft, creador de Windows, respondió a ese anuncio con una alianza a 10 años vista con el segundo buscador más usado en EE UU, Yahoo! Ambos tratarán de comerle terreno al gigante de la Red en su propio terreno, el de las búsquedas. Por sus audaces proyectos empresariales, a Google se le han abierto múltiples frentes. Uno de ellos es el proceso de creación de una biblioteca virtual que pone al alcance del internauta millones de libros, que se podrán consultar online y comprar con sólo un click. Google llegó a un acuerdo con las grandes editoriales de EE UU en 2008 por el cual les pagará casi 90 millones de euros. Algunas organizaciones privadas acusaron entonces a Google de querer hacerse con los derechos de los libros huérfanos, aquellos cuyo copyright ha caducado y cuyos autores y editoriales han desaparecido. Además, la división antimonopolística del Departamento de Justicia reveló a principios de julio que había abierto una investigación sobre el proyecto. En la empresa no cundió el nerviosismo. "Nuestra motivación con Google Book Search es la de siempre: facilitar a la gente el acceso a la información", explica Cerf.