Vecinos voluntarios cubrirán puestos en las nuevas bibliotecas que están por abrir

El Ayuntamiento ha propuesto que, de cara a la apertura de nuevas bibliotecas municipales y con el más que posible traspaso de las regionales, la red se abra a vecinos voluntarios cualificados procedentes del tejido asociativo y ciudadanos particulares para cubrir las vacantes pendientes.

Así lo ha explicado este martes a Europa Press el delegado de Las Artes, Fernando Villalonga, que aboga por poner en marcha en Madrid un nuevo modelo, basado en el anglosajón, en el que los ciudadanos participen activamente en la vida de su comunidad.

Todo esto lo ha anunciado en la nueva biblioteca con la que contará el distrito de Carabanchel. "Propongo un modelo anglosajón que cuente con la colaboración de asociaciones vecinales y voluntariado para que se pueda abrir esta nueva biblioteca en el segundo semestre del año", ha señalado el responsable de Las Artes, que ha detallado que el centro tiene dotación presupuestaria para cubrir sus necesidades en lo que a libros, material radiofónico, electrónico y ordenadores se refiere pero "sólo falta personal".

Villalonga ha recordado que el Ayuntamiento cuenta con 28 equipamientos de estas características, a los que se suman los tres que están por abrir --Carabanchel, Casa de Fieras y la especializada en música de Conde Duque--. Las 28, como ha relatado, cuentan con toda la dotación necesaria y disponen de media de 25 trabajadores por biblioteca. También ha puntualizado que la de Carabanchel necesitaría unos 31, que prestarían servicio en sus seis alturas.

"Este sistema es insostenible", ha manifestado el delegado después de calcular que entre estas 28 bibliotecas se contabilizan hasta 450 trabajadores, una cifra que superaría los 900 si se tiene en cuenta el sentido de las negociaciones en materia de duplicidades con la Comunidad, de modo que se transferirían hasta trece equipamientos de titularidad regional a la red municipal. Esto significaría, en palabras del responsable de Las Artes, "pasar de 40.000 metros cuadrados (de bibliotecas) a 80.000 y de 450 a casi 900 empleados".

"Si queremos dotar a las tres nuevas bibliotecas con personal y abrir otras nuevas a los barrios el modelo debe cambiar", ha insistido Fernando Villalonga. Su apuesta pasa por la colaboración ciudadana, de modo que "se pueda abrir la de Carabanchel en el segundo semestre de año" con trabajadores municipales y vecinos procedentes de asociaciones y del mundo del voluntariado.

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