LUN
21 ENE
2013
13:06H

Barcelona proyecta abrir librerías en sus bibliotecas para apoyar al sector

Barcelona está “enormemente preocupada” por la pérdida de tejido cultural de la ciudad que comporta el cierre de librerías emblemáticas en los dos últimos años (Ona, Áncora y Delfín, Librería General de Arte Martínez Pérez...) y que la semana pasada se cobró otra gran pieza histórica: la librería Catalònia, fundada en 1924. Por ello, el Consistorio estudia medidas excepcionales para ayudar al sector. Y entre ellas, amén de una línea de subvención económica específica para la mejora de los establecimientos, dos de fuerte impacto; una, la celebración de una feria de librerías especializadas, que podría arrancar a finales de este año; la otra, aún más rompedora si cabe: que en la red de bibliotecas municipales se instalen librerías, “en un régimen parecido al que permite la existencia de bares y cafeterías”, expone el concejal de Cultura del Ayuntamiento Jaume Ciurana, que evita dar más detalles porque la solución “está en fase de estudio”.

Imagen tomada de elpais.com

 “La propuesta nos encaja y tiene el visto bueno teórico de ambas partes, pero ahora hemos de desarrollarlo bien para no tener problemas: la clave estará en las condiciones económicas que nos propongan, esperamos concesiones que un librero pueda afrontar”, plantea Antonio Daura, presidente del Gremio de Libreros de Cataluña.

La medida sería pionera en Barcelona, pero seguiría muy de cerca los pasos de lo que los expertos están proponiendo ya en ciudades medias y pequeñas de Estados Unidos, donde en los últimos 20 años han perdido casi la mitad de las librerías y las que quedan han visto reducida su afluencia de público un 10%. La fuente de financiación y espacio estables del que gracias a su naturaleza pública gozan las bibliotecas son, precisamente, dos de los grandes problemas que están llevando al cierre a las librerías catalanas. Que esos centros pudieran dar cierta cobertura a esos aspectos estaría en la base de la idea. “Aprovechar locales así es bueno, claro; aquí habrá que atender la dinámica administrativa porque tendremos muchos pretendientes cuando esto arranque”, alerta el presidente del sector, que teme que algunas cadenas de librerías saquen mayor provecho de una medida así. Las autoridades municipales son conscientes de que la iniciativa debe vincularse especialmente a las librerías afincadas en los distritos de cada biblioteca.

En realidad, el Consorcio de Bibliotecas de Barcelona ya tiene abierta una rendija para cobijar estos centros al permitir desde hace un tiempo que algunas librerías vendan durante la organización de actividades en sus sedes (clubs de lectura, presentaciones de libros y autores…).

Un apoyo más explícito es la compra directa a librerías de volúmenes de los que cada uno de los actuales 38 centros municipales tiene de libre disposición para engrosar su fondo (720.000 euros el pasado año; 700.000 euros en 2011; 870.000 euros, en 2010). También 26 librerías de Barcelona gozan de acuerdos con la red municipal de lectura para colaborar en la formación de sus catálogos específicos, ofreciendo descuentos en la compra de libros a los poseedores del carnet bibliotecario o alimentando parte del blog del colectivo municipal (http:// bibarnabloc.cat).

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