La edición digital, tanto de libros como de medios de comunicación, se perfila como el terreno donde se van a producir los mayores movimientos en el sector de las telecomunicaciones a corto plazo. En menos de un mes se ha anunciado el iPad de Apple, se ha atacado a Google por no compartir sus beneficios con los proveedores de contenidos y los propietarios de las redes, y dos operadoras de la envergadura de Telefónica y Vodafone han confirmado, en los dos últimos días, sus planes para adentrarse en el negocio de los 'e-books' y los medios digitales.
Los operadores de telefonía no quieren perderse el nuevo capítulo de los servicios digitales: el libro electrónico. Telefónica y Vodafone se han lanzado a acuerdos para la digitalización de libros y su distribución a través de sus plataformas, tanto con dispositivos móviles, PC o tablets.
La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha asegurado hoy que la edición de libros en soporte electrónico ha aumentado en España un 35% en el 2009, año en el que se publicaron 375 millones de libros en formato tradicional, "más de un millón al día, incluyendo los festivos", ha afirmado la ministra.
La responsable de Cultura ha asegurado: "El libro funciona. Es una industria que destaca entre los sectores de la economía que mejor han absorbido el tramo más duro de la crisis mundial".
El gigante Google, enzarzado en una pugna con el mundo editorial francés, reconoció ayer su estrategia dual en el país vecino. Por un lado, aceptó retirar de su catálogo Googlebooks más de cien extractos de obras que había digitalizado sin permiso, pertenecientes al grupo editorial La Martinière. Se someterá así a una sentencia reciente del Tribunal de Gran Instancia de París que le condenaba por "falsificación de derechos de autor".
El soporte futuro del libro puede ser el peor enemigo de su porvenir. Paradojas de un sector en el que fotocopiar medio kilo de cuartillas encuadernadas no tenía sentido pero que podría afrontar, como el resto de la industria cultural, el fantasma de la «piratería» en el proceso de su digitalización. Cientos de páginas web ya ofrecen enlaces para descargar copias ilegales de las novedades editoriales y miles de títulos clásicos.
Postponen su ‘Navidad’. Tratan de ‘leer’ el futuro de un mercado que se empieza a mirar en el espejo de su definición nacional. A toda velocidad, lo justo para haber duplicado la penetración de los lectores digitales en España en sólo un mes, pero aún a cuentagotas y por la puerta de la orfandad de contenidos. Ni un crecimiento del 500% durante el último trimestre -según el balance de Todoebook-, ni las más de 100.000 unidades de e-readers ya en manos de usuarios españoles pueden opacar que el mercado nacional aún mira con reservas y de lejos el boom’ global.
"Virgencita, Virgencita, / nuestra señora lectora, / líbranos de todo mal, / haznos llegar a la hora / con el libro digital". Éstos son cuatro de los versos con los que ha felicitado la Navidad la editorial Edhasa. Impresos al dorso de una Virgen kitsch con un libro en las manos, resumen el estado de ánimo de la industria española del libro respecto al futuro digital. En 2009 nadie quería dar el primer paso. En 2010 nadie quiere llegar tarde. Las editoriales, muy cautas al principio, han pasado a la acción.