Curiosa noticia aparecida en el periódico digital “El sudcaliforniano”: Más sex shops que bibliotecas en La Paz. Dicha noticia refleja la existencia notable de sex shops en la ciudad de La Paz (Baja California) en comparación con las bibliotecas del lugar, donde además estas cuentan con graves limitaciones en los contenidos.
Dicha noticia puede reflejar la sociedad en la que vivimos donde el ocio se superpone claramente a la cultura. Aquí podemos ver que lo que realmente vende o estimula a los usuarios es el mundo del erotismo y derivados (y con esto no estoy diciendo que todos seamos asiduos de sex shops, ni mucho menos, pero sí digo que tampoco lo somos de bibliotecas). [...]
No dispongo de datos para saber si en España ocurre lo mismo, pero creo que el caso de La Paz también se puede extrapolar a nuestro país. Tenemos que tener en cuenta que el mundo del sexo es un sector, que habiendo y sin haber crisis, nunca falla. En cambio no podemos decir lo mismo del mundo de las bibliotecas. En épocas de crisis en las bibliotecas llegan los recortes de personal, de presupuesto para colecciones… y todo esto acaba repercutiendo a los usuarios.
Lo que sí es bien sabido en España es el dicho (o realidad) que “tocamos a un bar por cada tres personas”… y… ¿bibliotecas? ¿Cuántas bibliotecas nos tocan por persona? Algo es lo que sucede y debemos reflexionar sobre ello. ¿Qué es lo que falla? ¿Las campañas de publicidad y promoción? ¿Las instalaciones de las bibliotecas? ¿Las colecciones?... ¿o quizás tendríamos que crear bibliotecas integradas en sex shops?
Bajo mi punto habría que incidir en todo lo expuesto anteriormente. Habría que realizar potentes campañas de promoción de las bibliotecas donde estas a su vez puedan conseguir patrocinadores que supongan un ingreso extra y puedan mejorar así las instalaciones y tener mejores colecciones. En cuanto a la creación de bibliotecas dentro de sex shops no lo veo muy productiva, pero si lo vería mejor dentro de centros comerciales donde siempre, o casi siempre, existe un transito de usuarios potenciales para las bibliotecas. Sería como echar la caña de pescar y esperar a que estos lleguen hasta nosotros. Si Mahoma no va a la montaña…