La alarmante falta de espacio de los Juzgados de Angustias, donde las pruebas llenan, incluso, los pasillos del sótano, llevó al Ministerio de Justicia a iniciar el procedimiento para contratar después del verano a ocho documentalistas -en la actualidad sólo hay uno- para que intenten poner orden en el almacén en los siete meses siguientes. La Gerencia, de paso, negocia la cesión de un espacio de la Diputación para un periodo de cinco años mientras proyecta la construcción, a largo plazo, de un archivo histórico con las condiciones adecuadas.