Tras un largo periodo de seguimiento de distintos medios de comunicación social radicados en el territorio nacional (Reino de España) las consecuencias y conclusiones que se pueden extraer muy bien pudieran ser el todavía largo aprendizaje democrático que le quedan a los medios de comunicación social de ámbito nacional. Y nos podemos preguntar ¿Quiénes fijan las agendas y los debates en nuestra sociedad mediática?
Digo lo anterior porque, en estos últimos días, por uno y otro medio hemos podido conocer, que los partidos políticos son, precisamente, poco democráticos y, al parecer, son la piedra angular en la que se sustenta nuestra precaria democracia local, autonómica, nacional y europea. Lo mismo se podría afirmar de los sindicatos de ámbito nacional que requieren también una pasada por la metodología democrática, es decir, que sus órganos y representantes obedezcan a "un hombre, un voto".
También se podría aclarar el panorama conocer quién detenta la propiedad de nuestros medios de comunicación social, por cierto, todavía anclados en que quién detenta la propiedad, detenta la opinión, cuando deberían ser simples cauces regulados de los mensajes entre emisor-receptor y receptor emisor.
Llama la atención que la profunda crisis económica que padecemos y gozando de tantos agentes intermediarios financieros y no financieros en eso tan oscuro que sigue siendo la ciencia social económica los líderes nacionales e internacionales pretenda que "todo siga igual".