El sector de los videojuegos se ha adaptado de una manera más o menos natural a la era de Internet. Las industrias del cine y de la música, sin embargo, se han visto arrastradas por ella: la red de redes ha generado, en muy poco tiempo, una serie de grandes cambios que están dejando obsoletos los modelos tradicionales del ocio audiovisual. Internet ha iniciado una guerra entre el inmovilismo deseado por algunos y la transformación necesaria que exige el progreso.
La batalla ha llegado ahora, con mucho más retraso, al sector del libro. La digitalización, el paso del soporte papel al e-reader, está siendo lento y, aun así, nadie parecía preparado para ello: a día de hoy, el catálogo en castellano es escaso, muchos editores muestran reticencias, multitud de escritores siguen apostando por el papel, existe un gran temor a los efectos de la piratería en el negocio, el marco jurídico aún no está bien definido...
La transición parece inminente e inevitable. El último estudio elaborado por el Ministerio de Cultura sobre el sector de los libros electrónicos desvela que en 2009 se registró un aumento en este mercado del 48% respecto al año anterior. Aunque el e-book apenas ha iniciado su andadura en España, editores, libreros y profesionales relacionados con la industria del libro y las nuevas tecnologías prevén que el libro electrónico representará el 50% del negocio de los editores en 2015.