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La segunda revolución de Gutenberg

EL último best-seller de las bibliotecas donostiarras no es una urdimbre oscura de Henning Mankell, ni una fábula metafórica de Bernardo Atxaga, ni siquiera un libro de recetas milagrosas. Se hace llamar e-reader, y no cuenta una historia, sino cientos. Desde hace dos semanas, los archivos de la capital guipuzcoana ofrecen lectores de libros electrónicos. En estos primeros días, se han realizado 54 préstamos y hay 23 reservas. "Y eso que hay 33 aparatos de lectura electrónicos, imagínate si hubiera 600", apostilla Arantza Urkia, directora del Servicio de Bibliotecas, sorprendida por la demanda: "No imaginaba semejante curiosidad". El servicio, pionero en Euskadi, aún no ha sido emulado por ninguna biblioteca guipuzcoana.

Mirari Martínez Larrañaga, una voraz lectora de 45 años, ha sido una de las primeras catadoras del préstamo del e-reader, en concreto el modelo Papyre. "Se lo recomiendo a todo el mundo, incluso a personas mayores que no hayan tenido mucho contacto con la tecnología", indica.

Martínez Larrañaga, que reconoce que todavía hace el gesto físico de intentar pasar página, ha encontrado en el catálogo digital una obra que no localizaba en papel: Lady Susan de Jane Austen. Pero, además, añade la ventaja de la ligereza -"puedes llevarte diez o doce libros de viaje"-, y que la vista no se cansa. En contraposición, echa en falta "ver imágenes, aunque ya me han dicho que en el iPad es posible" y ya está dispuesta a "salsear con los otros modelos disponibles".

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